Una chica de 17 años abortó y quedó grave

Mayo de 2014

Así empezó la semana. De golpe. Paf. Con la noticia de la chica que abortó clandestinamente y que por una hemorragia fue a dar inconsciente al Hospital del Salvador, en Providencia, y luego al Luis Tisné, de Peñalolén, donde fue denunciada a Carabineros por el médico de turno.

«Con riesgo vital permanece una menor de 17 años a raíz de un aborto en La Reina», tituló el lunes 12 de mayo el diario gratuito Publimetro, propiedad de la empresa sueca Modern Times Group AB.

En la nota, junto con dar la dirección de la menor (modificado posteriormente en la web, donde la editora es la periodista Andrea Herrera R.), el medio explicó que en el ante jardín se encontró una bolsa plástica «que contenía ropa interior y una placenta» y que «no se ubicó el feto».

publimetro.cl

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Al día siguiente, el canal de televisión abierta Chilevisión, propiedad de la estadounidense Turner Broadcasting System, donde el Director de Prensa es el periodista Patricio Caldichoury Ríos, mostraba en directo y a la hora del almuerzo la casa de la menor, el pasaje donde vive junto a su familia, y también a sus vecinos y su versión de los hechos.

La imagen de la casa fue editada.

Chilevisión.

Ese fue básicamente el tratamiento de la noticia en los medios masivos: por culpa de un aborto mal practicado, clandestino y silencioso (gracias a la ley vigente, convengamos); un asunto privado y complejo, tan íntimo y humano, se condenó públicamente.

Al año, hay 40 mil abortos clandestinos en Chile, según el Comité de Derechos Sexuales y Reproductivos de la Federación Internacional de Ginecólogos y Obstetras. No es un tema tan lejano como muchos piensan. Pero tampoco nadie aborta por deporte.

«Una guagua en el vientre de una pendeja que no desea tenerlo, no es una bendición y no lo será solo por nacer», dice la primera columna que publicamos para reaccionar.

Por todo eso, decidimos escribir un especial.

En el camino, escuchamos muchas opiniones. Sin ir más lejos, en nuestro sitio (donde el promedio de edad está bajo los 30 años) algunos son padres o están en vías de serlo y otros acompañaron a sus parejas para abortar o para comprar un test de embarazo. No es tan lejano. Tampoco todos pensamos igual sobre el aborto. Algo sí nos une. Tenemos la convicción de que es razonable contar con la opción legal de abortar y, quizá más importante, que las mujeres que lo necesitan tengan toda la información disponible.

Una amiga por chat me dijo una frase que resume una actitud generacional: «Se mete mucho miedo con el Misotrol, el asunto es saber usarlo». Decían Hobbes y El mundo de Beakman, «Scientia est potentia».

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