Búscate un lugar para ensayar

por · Diciembre de 2013

Chile ya está en el grupo B del mundial junto con Australia, España —el último campeón— y Holanda, el último sub-campeón y equipo de Van Gaal, el entrenador que inspiró a Bielsa. Ahí vamos.

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¿Cuántos partidos gana Chile en promedio en un mundial? ¿Cuántos juega? Que nadie llore, por favor. Que a «la mejor generación de futbolistas de la historia» le toque jugar contra el campeón y el subcampeón del mundo no es algo malo.

Que el campeón, contra el que nos robaron el campeonato pasado, al que tuvimos muchos momentos en ascuas, contra el que nos descontrolamos y perdimos mostrando la única falla a las convicciones de juego en seis años (cuatro de Bielsa y dos de Sampaoli, pues lo de Borghi es poco y de otra cosa), me parece una oportunidad de corregir.

De que el mismo Bravo corrija lo que hizo frente a Villa. Oportunidad para que esta vez sí sean goles todos los pases profundos de Valdivia. Que entendamos, de una vez por todas, que los árbitros a veces son gente bien intencionada que sólo quiere hacer su trabajo de la mejor forma posible o a veces son personas enfermas que quieren participar de una fiesta que no les es propia. Cualquiera de los dos casos, no existen. Son de palo.

Una oportunidad para que ante Holanda, el papá del 4-3-3 y contra el entrenador que inspiró a Bielsa (van Gaal), en quien reconoce abiertamente inspirarse Sampaoli, demostremos que aprendimos de la evolución del 4-3-3, el 3-4-3 y el 4-3-1-2 que hizo el entrenador de Chile y que se puede atacar a cualquiera si trabajas duro.

Aunque tengas centrales chicos, pueden ser más rápidos. Aunque no tengas la fortaleza física de los otros, tienes el trabajo del técnico haciéndote disminuir las diferencias. Las distancias. Que aunque seas pobre, le puedes ganar la carrera a un rico.

¿Sabrán algo de eso Bravo, Medel, Vidal, Sánchez, Isla, Vargas, Matías o Aránguiz? Me parece que sí. Algo de eso saben en sus clubes y carreras. No hay que llorar. Yo estoy feliz por la tremenda oportunidad de demostrar que el camino que tomó la selección con estos cabros como emblema se puede poner a prueba contra los mejores. Al final, el mundial pasado Chile jugó cuatro partidos, uno corneta y la mitad de otro esperando que se acabara para clasificar a segunda ronda. Prefiero jugar tres bien jugados, contra estos rivales, dos de los mejores equipos del mundo, y clasificar para jugar contra otro de los mejores del mundo que ir a tratar de ser campeón por el camino fácil.

«Cuando yo era chico y vivía en un barrio, la gran novedad o logro era tener un auto, y cuanto más lujoso era el auto, más reconocimiento para la familia que lo había obtenido. Pero había una distinción para nosotros, el reconocimiento a la familia era en función de qué había hecho para conseguir ese auto. Había familias que trabajan padres e hijos y se compraban un Seat. Y había familias que se ganaban la lotería y se compraban un Mercedes Benz. Y nosotros valorábamos al que trabajaba mucho y se había comprado el Seat. Le doy ese ejemplo porque a partir de ahí aprendí que no se evalúa lo conseguido sino lo merecido», dijo en Bilbao Marcelo Bielsa.

Los que quieren comer asados, curarse y gritar campeón sin merecerlo ya encontrarán otra excusa, otro deporte y por qué no, otro lugar donde ensayar su ira.

Sobre el autor:

Gabriel Labraña (@galabra) es editor y conductor de #MouseLT en La Tercera.

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