New Order: Cada cual baila como quiere

por · Abril de 2014

Revisión de la banda que mejor explica el sincretismo entre la música electrónica y el post punk.

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Mientras aún se escuchan los acordes finales de Arcade Fire, las pantallas del escenario PlayStation se prenden para anunciar uno de los últimos show de la versión 2014 de Lollapalooza. «Hola, no creo que necesitemos decirlo, pero somos New Order», dice Bernard Summer, quien al conteo de cuatro comienza con “Crystal”, canción de Get Ready (2001), uno de los álbumes de la banda que mejor explica el sincretismo entre la música electrónica y el post punk.

Después de “Regret” y “Drop the guitar” —canción nunca antes tocada en vivo—, ya son más de diez mil los que repletan el escenario más alejado del Parque O’Higgins, y que en su mayoría no sobrepasan los treinta años. La nostalgia, al parecer, está al otro extremo del lugar, junto a la banda de Chris Cornell y los miles de fanáticos de Soundgarden. Suena “Ceremony”, la última canción grabada por Ian Curtis antes del suicidio, incluida en el primer single de New Order, y los cientos que posan con orgullo sus poleras de Unknown Pleasures (1979) entran en éxtasis.

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En el escenario, Summer, el batero Stephen Morris y su esposa, la tecladista con menos expresión facial de la música mundial, Gillian Gilbert, interpretan el primer clásico: “Bizarre Love Triangle”. Cada cual baila como quiere. Cada cual improvisa el baile que más le parezca correcto para combatir la helada noche de cierre. New Order es una leyenda y eso hace saltar a los cientos que, pegados a la reja, no paran de cantar todas sus canciones, incluso las más nuevas y desconocidas.

Redoble de bombos en la secuencia y la inconfundible frase de sintetizador adelanta que “Blue Monday” es la próxima en el setlist. Pirotecnia electrónica de primer nivel y los que bailaban como querían hace un rato ahora se mueven como robots sacados de películas futuristas de mediados del siglo pasado. La fanaticada sigue saltando como deseando que la fiesta no acabe.

A estas alturas la pregunta es obvia: ¿a qué hora se vienen los himnos de Joy Division? Summer y Morris, otrora miembros de la banda liderada por Curtis, incluyen desde su presentación en Reading, en 1998, un homenaje al desaparecido cantante. El show termina y la gente se pregunta si habrá o no otra salida. No demoran absolutamente nada para volver con “Atmosphere” y “Love will tear us apart”. La gente que ya caminaba para encontrar micro, metro o menos atochamiento a la salida, volvió como una estampida a escuchar estas dos piezas del patrimonio mundial de la oscuridad.
Emocinante el final de la banda de Manchester. Sonido pulcro, dejando de lado la nostalgia que a esa hora seguía sonando con fuerza en el Claro Stage.

New Order: Cada cual baila como quiere

Sobre el autor:

Gonzalo Paredes (@gonzaloparedesm)

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