Como Michel de Montaigne, Roberto Mathews se sitúa en una atalaya, el balcón de una antigua casa en Valparaíso, para observar el mundo a través de su cámara.
Como Michel de Montaigne, Roberto Mathews se sitúa en una atalaya, el balcón de una antigua casa en Valparaíso, para observar el mundo a través de su cámara. Como es frecuente en los ensayos, lo que se configura es un retrato y un autorretrato. El autor se observa a sí mismo observando. El mundo es entonces un espejo donde reflejarse, y en este caso, el espejo está compuesto no tanto por el entorno sino por la madre y su conexión con ese horizonte donde espera hallar, en un diálogo silencioso, el acceso a un enigma.
Este es el tráiler del documental dirigido por Mathews: