Lavina yelb: son hermosos ruidos

por · Febrero de 2014

Su sonido es desestructurado, de notas sueltas y sobre todo caótico, como sus visuales. Armado de un teclado y sus bases viene de compartir con gente como Philip Glass, Brian Eno y James Murphy en la RBMA de Nueva York.

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—Si es por presentaciones, la primera fue el 2008, pero si es por grabaciones, hay un disco que salió el 2006 en un netlabel argentino.

Así dice Aníbal Bley (25) que empezó su proyecto musical lavina yelb, que el año pasado lo llevó hasta la Red Bull Music Academy en Nueva York para recibir charlas de gente como Philip Glass, Giorgio Moroder, Brian Eno y James Murphy.

—¿A los 5? No sé qué te pregunto pero creo que sí, a los 5 ó 6. Me regalaron un teclado a esa edad, uno que todavía ocupo, pero las primeras canciones que hice eran a capela. Grababa cosas en una grabadora antigua para cassettes o en la grabadora de sonidos de windows. Con mi hermano menor también hacíamos canciones que eran sólo con voces, totalmente improvisadas, sobre marcianos y fantasías ingenuas en general. Me imaginaba la banda sonora de las historias que inventaba para los juguetes.

—¿Qué música se escuchaba en tu casa?

—En los paseos familiares escuchábamos los Beatles o una muy importante que el año pasado re-descubrí: Francesco Salvi – “Esatto!”. No me di cuenta hasta hace poco que puede haberme marcado especialmente.

Lavina yelb, el tercero de cuatro hermanos, estudió arte y ha publicado algunos discos de manera independiente con una estética del error y del uso y abuso de herramientas con fines deformadores. Algo así como una búsqueda y defensa del ruido y la asimetría.

De repente con el glitch de la electrónica, como el flarf en la poesía. O los found sounds: samples de sonidos encontrados, ruidos no muy musicales, una vuelta al objet trouvé: desestructurado, de notas sueltas y sobre todo caótico.

—¿De qué va Algo de alguien?

—Es la música que hice entre fines del 2012 y principios del 2013 y, en general, el título del disco y los temas tienen que ver con un gusto por la ambigüedad que tengo por no concluir enunciados.

—¿Cómo no definirías tu sonido?

—Con palabras.

—¿Eres groupie de alguien?

—Este último tiempo no, pero a este tumblr le pongo hartos likes.

—¿En qué estás ahora?

—Con Lavina yelb tocando algunas veces, pero no estoy trabajando en nada nuevo por ahora. Sí en otro proyecto musical que tengo que se llama Corona Andrade. Voy a editar un cassette en los próximos meses por un sello que se llama No problema tapes. Con Corona Andrade toco con una radio y con cassettes en vivo.

—¿Cuánto de improvisación y cuánto de premeditado hay en tus temas en general?

—En Lavina yelb, la improvisación es sólo en vivo, cuando me lo permito con el teclado. En las grabaciones del disco, es todo premeditado. Pero en Corona Andrade todo es improvisación, hasta los sonidos, no sé cuáles van a salir porque sintonizo la radio y dependo de la suerte del dial.

—¿Tienes una rutina para componer?

—Hay veces que necesito romper cosas que formalmente son demasiado estructuradas. Otras veces me gusta tener un sonido que no me de ninguna señal rítmica o tonal, y de alguna manera incorporarle esas cualidades. O ver qué tan lejos se puede llegar organizando un tema con una estructura clásica de introducción-desarrollo-desenlace (por decirlo de alguna manera) sin usar concretamente notas ni acordes ni ritmos muy ordenados. Me gusta lo que no conozco o no entiendo, entonces trato de aprovecharme de los momentos en que las cosas van para un lado que no era. O me gusta ponerle problemas a las ideas sin dejar que se desarrollen por completo. No sé. También me interesa la brutalidad para las labores prolijas, matar una mosca a cañonazos, o al revés, empujar un auto con un clavito.

—En Algo de alguien hay sonidos de caricaturas y de videojuegos. Aparte de eso, ¿qué instrumentos y máquinas usas?

—Para componer todo lo que suena en el disco uso el computador y un teclado muy básico. Para tocar en vivo, esos sonidos pasan como base y toco el teclado encima. Es muy muy básico, como las personas que tocan o tocaban en el supermercado.

—¿Qué programa usas?

—FL Studio, también conocido como fruity loops, pero espero no usar más el computador.

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Lavina yelb también dibuja y anima sus visuales, que tienen algo de Rugrats y de Magnus Carlsson (el director de “Paranoid android” de Radiohead) pasado por paint.

—¿Qué influencias tienes?

—Bueno sí, Rugrats. Los mismos que hacían Rugrats (Arlene Klasky y Gábor Csupó) hacían las primeras temporadas de los Simpson. Como hasta la tercera temporada me encantan. Y bueno Hanna-Barbera, Warner y un animador de ahora que se llama Masaaki Yuasa que hizo algunos Shin-chan y tiene sus propias películas y series también.

¿Y las haces en paint?

—No, en flash, pero con mouse.

¿Cómo llegaste a la Red Bull Music Academy?

—Participando y me eligieron sorpresivamente. Pensé que no estaba en lo que ellos buscaban. Me escribieron un mail en el que en ninguna parte decía derechamente que me habían seleccionado. Entonces tuve que leerlo como cinco veces, pero se daba a entender y una persona muy especial me dijo que obvio que tenía que participar porque me iban a elegir y yo lo relacioné con el cariño que nos tenemos, pero como no perdía nada, llené el formulario eterno y lo llevé al buzón el último día del plazo.

Ahí pudo mostrar su música en vivo («toqué en un lugar que se llama Le Baron en Chinatown») y compartió charlas con músicos, productores y leyendas como Brian Eno, Debbie Harry y Chris Stein de Blondie, Giorgio Moroder, James Murphy y Philip Glass, entre otros.

—Se trataba de hacerte sentir muy cómodo para aprovechar dos semanas en una ciudad importante. Muy cómodo para escuchar dos veces al día una conversación con una estrella de la música, y horas libres para usar estudios amoblados con la máxima tecnología nueva y antigua. Creo que la idea era inspirarte y enseñarte cosas para que después las aplicaras en los estudios y eventualmente grabar algo, pero también te daban la libertad de no hacer nada. Ir a las charlas es bueno, sería tonto no ir, pero podías no usar ningún estudio o no grabar nada. Todo era muy abierto para que la comodidad sea flexible a tu ánimo y personalidad.

—¿Habías estado en un lugar así?

—Podría hacer paralelo con cosas que no he vivido, como Mi pobre angelito o el comedor de una serie gringa.

—¿Con quién te sentiste más identificado?

—Los que sentí que hablaban cosas más parecidas a como yo pienso eran Philip Glass y quizás James Murphy un poco, pero en general de todos había muchas cosas que aprender, como eso que te dije hace un rato, que yo siempre lo pienso, y obvio que no soy el único pero me sorprendió que lo dijera Glass: que le gusta lo que no conoce. Para mí es casi la gran clave de cómo me enfrento a la mayoría de las cosas, creativamente al menos.

—¿Alguna anécdota memorable de esas semanas?

—Comí un escorpión y cuando había que mostrar la música que cada uno hace frente a los participantes, la mía, por alguna razón, sonó al revés en reversa.

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Lavina yelb: son hermosos ruidos

Sobre el autor:

Alejandro Jofré (@rebobinars) es periodista y editor de paniko.cl.

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