Luchadoras

por · Enero de 2013

Lo difícil para una chica en la lucha libre no es entrar sino que mantenerse. «Como es un deporte para hombres, siempre vamos a ser miradas en menos. Por eso en la lucha no se hacen excepciones. Se entrena por igual para estar al mismo nivel que los hombres».

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Imagínate que estás sentado en una butaca en primera fila, con una multitud rodeándote, igual de interesados que tú. El ánimo se siente en el aire y ahí, frente a ti, está el ring. La caja en donde están los gigantes luchando a todo sudor. Golpes van y vienen, dándose contra las cuerdas. Se hacen una llave o se lanzan contra el suelo y hasta tu asiento retumba con el poder de las caídas. Estás totalmente metido en la pelea. Los luchadores, quienes tienen como nombre algo igual de brillante y aparatoso, digno de la batalla que se traen, se dan el golpe final, con el más bajo pero musculoso saltando sobre su contrincante quien cae noqueado. Fin de la pelea.

Si te lo imaginaste con todo y colores, lo más probable es que los personajes en tu mente hayan sido dos varones llenos de testosterona, viriles a matar. Es cierto, no lo niegues: dos hombres vestidos con trajes chillones —quizás hasta máscaras— dándose golpes una y otra vez. Porque la relacionaste con algo inmensamente masculino, algo del club de Toby, porque, a ver ¿a qué mujer le podría gustar darse combos?

Te sorprendería la respuesta.

¿Quién no vio alguna vez a The Rock darse de golpes con Undertaker o Stone Cold o algún otro luchador? ¿O esas peleas espectaculares, con piruetas y escenas melodramáticas a todo dar? La World Wrestling Entertainment (WWE) solían darla antes en televisión abierta. Tipos musculosos luchando por un título (cinturón del campeón), con intrigas y peleas por detrás, nunca faltando algún giro inesperado.

La lucha libre es un show de entretenimiento deportivo, en donde se puede ver a un grupo de deportistas utilizando sus dotes artísticas junto con unas cuantas buenas golpizas. Quizás la organización más conocida sea la ya mencionada WWE, con su reconocimiento mundial y los shows que forman parte del clásico para quienes gustan del deporte. Pero como la mayoría de las formas de entretenimiento, hay quienes van más allá de ser espectadores para convertirse en los propios protagonistas del espectáculo.

Existen unas cuantas escuelas de lucha libre a lo largo de todo Chile, encontrándose en Santiago varias de ellas como la Academia Legión, parte de Legión Nueva Era. Es este el escenario en donde están nuestras protagonistas.

Tamara Vera, mejor conocida por su apodo “Señorita Anaís”, es una de las luchadoras de Legión. Entrena y se divierte siguiendo este deporte. Es algo que le gusta desde que era chica: “Siempre me gustaron los deportes de contacto. Desde pequeña practiqué muchos tipos de artes marciales, los encontraba entretenidos, además de que te enseñaban a defenderte”, dice. Para Tamara, llegar a ser luchadora no era algo que se podría haber imaginado. “Sinceramente nunca pensé llegar a este deporte. Desde chica la veía en la tele, la ex WWF actual WWE, pero siempre lo vi como un deporte de hombres, aunque debo decirlo, lo encontraba maravilloso, todos los movimientos, piruetas, el espectáculo que muestra es simplemente fascinante”.

No hay motivos para que una mujer no haga cualquier cosa que un hombre sea capaz de hacer.

Y claro que como bien dice, la lucha libre parece invocar el que pienses que es un deporte de hombres, como lo hiciste al inicio, cuando te imaginabas esa hipotética lucha. Pero nada es exclusivo para algún sexo en específico. «Puede ser un poco feminista, pero no hay motivos para que una mujer no haga cualquier cosa que un hombre sea capaz de hacer», explica la Señorita Anaís.

A las mujeres les gusta la lucha libre. Les gusta lo suficiente como para ser parte de ella. Liza Baeza es otra de estas amazonas del ring, también parte de Legión. Conocida como “Dómina”, nos cuenta que para ella no existen mayores diferencias entre las luchas femeninas y las masculinas: «No lo creo, porque actualmente las mujeres somos capaces de enfrentar a los hombres en un ring sin ser menos», afirma.

Lo difícil para una mujer no es entrar en este deporte, sino que mantenerse. «Es simplemente el hecho de entrar a una escuela de lucha libre, así como las de fútbol. Las mujeres por lo general somos menos consideradas, justamente porque somos minorías dentro de las diferentes agrupaciones, los números no superan las 4 mujeres por agrupación», explica la Señorita Anaís. Eso es algo que Dómina puede confirmar, agregando donde está la parte difícil: «como es un deporte para hombres siempre vamos a ser miradas en menos. Por eso en la lucha no se hacen excepciones, en el momento de entrenar, se entrena por igual para estar al mismo nivel que los hombres».

Es la parte fea de ser mujer en un mundo de hombres, por melodramático que suene. Si eres mujer y te gusta la cosa, debes jugar por sus reglas y en su campo, en donde lo más seguro es que se te considere más por tu sex appeal que por tus ganas de luchar: «se hace complicado el hecho de ser considerada una buena luchadora y no ser simplemente vista como una chica bonita que se sube al ring a hacer tonteras», explica Anaís. «Es súper difícil que una lucha de mujeres la miren en base a la buena técnica de los movimientos y no sobre lo lindas que nos vemos en el ring, esto igual se entiende porque el público es mayoritariamente masculino». Al final, la mujer que se atreva a seguir sus metas, deberá trabajar para ganarse su lugar. «Se requiere disciplina y constantes entrenamientos, lidiar y recibir golpes tanto de mujeres como de hombres, tratar de seguirles el ritmo a los hombres y atreverse a hacer todo lo que ellos hacen», concluye Anaís, con coraje de luchadora.

Yerko Humeres ha sido un fan desde que era un niño. «Tenía como 8 años, estaba haciendo zapping y pillé una lucha de Stone Cold Steve Austin contra Mankind y desde ahí empecé a verla en Canal 4 y luego en CHV, para luego quedar desvalido y verlo por Internet hasta ahora», explica con el interés de un fanático por completo. Se podría decir que es un experto en el deporte, ha escrito unos cuantos artículos en el sitio web “Super Luchas” y es administrador del blog chileno de la WWE. Para él la incursión de las mujeres en el deporte es algo genial. «Hay muchas luchas femeninas que son mejores que luchas de varones grandotes», dice especificando que: «muchas de ellas no son realizadas por mujeres musculosas o físicoculturistas, sino que mujeres de todo tipo que pueden luchar y que también pueden sentirse identificadas por cada personaje que puede aparecer».

Al parecer en eso está la clave, en lo de identificarte con los personajes, con el espectáculo. Es algo que Dómina puede reafirmar, considerando a los espectadores: «El público siempre se va a sentir identificado con un personaje».

Aunque las luchas puedan parecer ser algo solo para hombres, se logra ver cómo existen mujeres a las que no solo les gusta el deporte, sino que son parte de él y lo recomiendan de todas maneras a otras féminas. «A muchas mujeres no les gusta ver golpes y esas cosas, pero una vez que te involucras en la historia y te pones a gritar, tanto para apoyar a tu favorito como para abuchear al malo de la historia, es un relajo y una liberación de tensión maravillosa, así que es una buena alternativa ir, ya que se pasa muy bien», termina contando la Señorita Anaís.

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Sobre el autor:

Judith Herrera

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