40 ó 20: Repitentes en acción

por · Junio de 2011

40 ó 20: Repitentes en acción (por Canal 13)

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Lo peor en la vida de un estudiante de colegio debe ser repetir un curso. Y uno en más de una oportunidad, peor. Ya a la segunda vez, encontrarse con compañeros menores que los que ya consideraba chicos, hace sentirse un poco humillado. Mientras ve que quienes deberían realmente estar entre sus filas, están estudiando para entrar en la universidad o ya están en primer año de sus carreras.

Algo parecido es lo que uno ve cuando enciende el televisor en 40 ó 20, el nuevo dating show del renovado Canal 13.

En este show de citas, los repitentes de este curso llamado vida amorosa, son “cuarentones” (aunque la mayoría supere los cincuenta) de la talla del siempre canoso “Lolo” Peña (57) o un trasnochado Cruz-Johnson (54). Entre estos, también encontramos a tipos que siempre quisieron evitar su realidad de repitentes en la vida, como el noventero Fernando Abdala (39) y un humorista- Enzo Corsi (41)- quien solamente ha hecho reír a los ejecutivos del ex canal del angelito con su historia de vida.

Pero no sólo son ellos quienes muestran en pantalla la necesidad de aparecer en televisión y poder, de una vez por todas, pasar de curso y entrar finalmente en la universidad de la vida, sino que también está el grupo de quienes han repetido menos años: Los de 20, que realmente bordean los 30 años. Y en donde uno de los personajes más “lucidos” vendría a ser Phillippe Trillat (28), el eterno chico Mekano que encarna en su actitud y sonrisa vacía, el sueño del eterno joven; el siempre despreocupado que siente que siempre le quedará vida por delante y que aunque ya alcance los treinta, aún puede darse licencia para ser tarado.

Estos tipos reflejan lo que quiere hacer el nuevo Canal 13, poniendo en pantalla la decadencia en persona, con estereotipos vacuos que, por un lado quieren lograr algo, pero por otro no se atreven a admitir lo mucho que les falta para llegar, para salir de la puerta del establecimiento dos-en-uno y así finalmente vivir realmente la vida, esa que es de verdad y que ellos sólo han escuchado en comerciales de crema de afeitar y para evitar la calvicie.

Jennifer Mayani

Pero eso no es todo, porque estos dos grupos de hombres- cuarentones y veinteañeros- deben luchar por una nueva “doncella”, la que podría ser vista como la secuela de Cari, la rubia arrogante que besó con asco a un histérico e ilusionado Edmundo Varas. Sin embargo, acá el papel de rubia y prístina típico de un antiguo Canal 13, de la mano de personajes de la calaña de Vasco Moulián, entre otros, está siendo demolido por una libre y treintona nueva musa: Jennifer Mayani.

Ella, aunque también huele a una repitente de tomo y lomo, debe ser lo mejor del programa. Su belleza, pero sobre todo su arrojo, nos hace reconocer un nuevo ex canal católico más desprendido de ciertas ideas y conceptos ajenos a la sociedad actual. Aunque nos moleste que hoy en día el único motor de la estación televisiva sea el rating, a tal nivel que no se inmutan con mostrar la decadencia humana editada en un programa de una hora; nos gusta que la musa no sea rubia ni tampoco una mujer que expela una falsa virginidad.

Por el contrario, nos gusta que Jennifer sea morena, candente y con raíces árabes que la hacen más caliente, más despercudida y poseedora de una “repitencia” que uno desea en una mujer. Esa mujer que uno esperó siempre tener en el salón de clases de cuarto medio, pero que nunca llegó a los colegios regulares. Esa mujer que solamente es suerte de repitentes. Esa chica que en vez de convidarte a tomar té a su casa, te invitaba a tomar cerveza y fumarte tus primeros pitos, y que luego de muchas risas vacías y conversaciones de la corta vida, considerabas la mujer de tu vida.

La experiencia formada por la clara “repitencia” de esta actriz sin éxito en el mundo del teatro, el cine y ni siquiera las teleseries, es lo que a ella la fortalece, al contrario de lo que sucede con sus pretendientes, porque hoy en día las repitentes calientan más y producen más ardor en pantalla que una tropa de viejos que aún no pueden aprender de qué se trata Papelucho o Mala onda, porque hace tiempo que pasaron por esos años y los únicos resabios son la inmadurez y la pedantería. Sobre todo la pedantería.

40 ó 20: Repitentes en acción

Sobre el autor:

Francisco Méndez

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