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42 (más que) frases sobre la nueva performance de Narea

por · Octubre de 2014

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Como autor de Maldito sudaca (2005), uno de los libros fundamentales en la historia de Jorge González y Los Prisioneros, varios medios lo contactaron para comentar la polémica mediática luego de aparecida Biografía de una amistad, el “segundo” libro del ex guitarrista de la banda, Claudio Narea. Hermético, el periodista Emiliano Aguayo evitó pronunciarse incluso en sus propias redes. Ahora, como colaborador de paniko.cl, prefirió dar el sí a nuestra invitación, como parte de este especial dedicado a la banda.

 

1. Tu libro es importante porque eres un ex Prisionero. Siempre lo vas a ser y cada vez que hagas algo llamará la atención, aunque el producto no sea imprescindible.

2. Es más, quizás por mucho tiempo fuiste el Prisionero más querido por la gente. Eras el que parecía más cercano, el flaco humilde, ese buen compañero que sólo asentía los dichos del líder, el más tierno, el yerno perfecto. Incluso, cuando se separan en los ’90, fuiste el que la prensa, de alguna manera, tomó como ahijado.

3. Luego seguiste siendo un tipo querido, cercano, con una banda rockabilly con aguante pero que nunca conoció el éxito absoluto. Mientras, tus ex socios promocionan el disco más exitoso de su historia, con giras importantes y dos noches en el Festival de Viña.

4. Pasaron años en que la gente no sólo quería, sino que necesitaba darse el gusto de ver a los tres flacos desgarbados de San Miguel nuevamente en un escenario. Se dio esa reunión, y llenaron tres veces el Nacional, más un regreso a Viña. Hasta trabajaron en otro disco, pero algo había ocurrido. La amistad forjada por años ya no era la misma y antes que saliera esa producción, incluso, hiciste públicas algunas diferencias internas y contaste secretos de camarín, indicando que tú, a diferencia de tus dos compañeros de banda, veías de otra manera el rock. Los diarios, como siempre cuando se trata de Los Prisioneros, se dieron el gusto de titular y comentar cuanta cosa negativa se pudiera decir de la banda, teniendo ahora como trasfondo tu despido del grupo. «La gente tomó partido y está con Narea», decían los titulares de los quioscos y los programas de farándula.

5. Desde allí, mientras Los Prisioneros seguían tocando y hasta de gira con Café Tacvba, la prensa hablaba más de ti, de tus proyectos, y más de alguna vez te escuchamos decir algo que más tarde sería un chiste nacional: «Esta es la última vez que hablo de Los Prisioneros».

6. Esos días la historia comenzó a cambiar. Se te veía soberbio, criticando la música de tu ex banda y sobre todo al compositor de cerca del 99% de los temas del grupo. El ego, luego de tanto titular dándote la razón, había crecido y te convenciste que eras más importante que la pieza que acompañaba a Jorge y a Miguel. Entonces, cambiaste de estrategia y te la jugaste por no ser sólo un guitarrista más.

7. Junto a notas y notas de prensa, tu ego colapsó y decidiste ir por un cetro mayor, aprovechando el tremendo cariño de la gente que siempre ha tenido por un ex Prisionero.

8. Fue ahí donde la magia comenzó a desaparecer. Diste declaraciones a programas de pelambre, llenaste páginas de diarios y minutos de televisión con chismes sobre la banda.

9. Te convertiste en un conservador religioso hablando contra la droga y dejando entrever detalles que no le importaban a nadie más que a ti.

10. Pese a tu campaña pública, en la que declaras que hiciste este libro (y el anterior del 2009, que trataba de lo mismo) para exorcizar cosas malas que te han pasado, ha servido para dejar más que claro que sólo seguirás siendo un ex guitarrista de la banda de Jorge González.

11. Dices que es tu verdad. Y claro, uno escribe su verdad, equivocado o no. Es más, en tu libro se conoce al verdadero Claudio Narea, un tipo que no recoge para nada el legado social ni político de su ex banda principal, sino que teniendo toda la libertad del mundo para escribir su historia, sólo recoge algo de su infancia y de los primeros días del grupo, para dedicarse principalmente a contar una verdad escabrosa que casi no deja una sola página sin nombrar a Jorge González.

12. Una obsesión despechada, fácil de diagnosticar, con quejas frecuentes a los malos negocios, a la pérdida y la falta de dinero. Y a proyectos inconclusos.

13. Por otro lado, me citas a cada rato por mi libro Maldito Sudaca y por alguna otra conversación con González e incluso a una entrevista mía en un diario, lo que ni molesta ni engrandece, pero sí fastidia un poco a mi ego que no me nombres cuando aumentas algunos detalles de tu paso por la Universidad de Chile, respecto de la edición anterior.

14. Es decir, si fueras más serio, habrías leído Las voces de los ‘80 y al menos le hubieras dado algún crédito a esa investigación, como se hace frecuentemente en el mundo de la cultura. ¿Que no sabías de mi libro Las Voces de los ‘80? Pero si hasta se hizo un mega concierto luego y con el mismo nombre y, como participé como colaborador en la producción de contenidos, entiendo que hasta querían tocar allí con Miguel.

15. Pudiste haber quedado como rey, Claudio, como ese guitarrista de la banda más importante de Chile, como el líder de Profetas y Frenéticos, como el autor de dos discos que siempre trajeron un buen tema por ahí, pero decidiste por el error, leíste mal la jugada e hipotecaste tu credibilidad. Y no sólo por haber hecho el libro y dejar tu verdad ahí, sino más bien por tu lamentable performance mediática, sólo destacando el morbo y tratando muy mal a quien osara en criticar tu tesis.

16. Maldito Sudaca, Claudio, lo hice para rescatar allí el legado social, político y musical de Jorge González, mientras que creo que tú has hecho tu libro para enlodar a Jorge. Como ves, las génesis de nuestros textos corresponden a ámbitos bien distintos. Es más, en el primero, ni pones fotos de la banda. Ahí creo que hiciste una apuesta, Claudio, que planeaste joder a Jorge y quedarte con el legado Prisionero, porque sabías que los medios estarían de tu parte y el cariño de la gente podía jugar a tu favor si te mostrabas como un tipo humilde que tuvo la mala suerte de que todo el mundo lo engañara. Resultó una vez, resultó a la segunda. Ibas bien, pero a la tercera, con este libro, mataste la ilusión, porque por alguna razón esta vez los medios cuestionaron el oportunismo de contar nuevamente la misma historia, dar las mismas entrevistas y dejar la pelota rebotando, sin siquiera tener el valor de tratar de hacer un gol.

17. Es verdad, también sé que pueden ser líos tuyos o de ustedes y uno toma partido ingenuamente, y quizás algún día se encuentren los tres en un bar, se reconcilien y sea uno el que quede como gil, pero por estos días, creo que te funaste solo, que hasta los periodistas que te usaron para hablar mal de la banda o González y hasta los que eran tus fans ya ni siquiera escriben bien sobre tu “nuevo” libro. La verdad, uno toma partido por los discos, por los conciertos, por la genialidad en cada canción, por la historia de independencia que siempre trajo el concepto Prisionero.

18. Me llama la atención que ya casi tengas 50 y parezcas un adolescente alegando que sus compañeros lo molestan, o que no sabe qué le dijeron, o que en realidad sabe lo que le dijeron, pero que entendió o, mejor dicho, cree que le dijeron.

19. El problema mayor es que tú mismo te asumes bien lento, porque parece que todo lo entiendes como 10 o más años después. Las anécdotas negativas que cuentas del colegio o el tema de tu esposa, pasaron hace más de 20 años (recordemos que luego de lo de tu señora, alcanzaste hasta a ensayar canciones hechas para ella).

20. Sabiendo algo del negocio del libro, lamentablemente, sé que como autor no se gana mucho, pero sí se puede ganar prestigio académico.

21. Acá, lo más probable es que no ganes mucho dinero, entonces si no haces mucha plata ni menos mucho prestigio, tu próximo disco debiera ser sí o sí de la puta madre (al menos, ya sabemos que puede tener influencias de Kinks, Cramps o Clash). Si no, tu música pasará definitivamente a segundo plano, tal como pasó ahora en esta campaña de tu libro. Ergo, habrá sido un mal negocio totalmente, con poco dinero y nada de prestigio. Y sin otra verdad escandalosa que mostrar, tendrás menos a qué echar mano.

22. Es increíble saber cómo lo has pasado mal. O bien, cómo le echas siempre la culpa al empedrado. Ya sabemos que has elegido a Jorge González como el antagonista de tu vida. Pero también es fácil leer o escucharte: que tal disco de Los Prisioneros no te gusta por cómo suena, que el sonido de la batería, que la guitarra, que el sonidista, que no sé qué. Que el canal de tv no te llamó para saber tu opinión, que por culpa de Miguel Tapia no has sacado el disco, que el restaurant. Una de dos: o nadie te toma en serio y te joden olímpicamente, o eres de los típicos que siempre le echa la culpa a otro si la cosa no anda bien.

23. La última es de antología y creo que ha pasado piola. Hace un tiempo te vimos con la cara feliz mostrando tu libro (el mismo de ahora, pero años atrás), con la conformidad total de decir tu verdad y alejarte de tus fantasmas. Era una catarsis que te hizo ir a los mismos programas que has ido hoy, diciendo que esa era la verdad definitiva, tal como ahora. Pero, oh, sorpresa, ahora agregas: «Esa vez no fue el libro que yo quería, la editorial me censuró». O sea, si fue así, agachaste el moño, pues Claudio. Y ahí debes evaluar si es bueno andar por la vida haciendo algo que no te gusta (recordemos que de la etapa de Los Prisioneros 2000 hablas pestes, pero te echaron, no renunciaste). Hace rato dejaste (dejamos) de ser adolescente.

24. En cuanto a lo extra musical, creo que en un momento te diste cuenta que tu paso por Los Prisioneros podía darte réditos políticos.

25. Aunque nunca lograste armar un buen discurso más allá del sentido común y el cliché (recordemos que en Los Prisioneros apenas hablabas), llegaste a ser incluso candidato al Parlamento. Participaste y participas de reuniones partidarias en lo político y gremiales en lo musical. El discurso es lógico: apoyar la música chilena. Pero, ¿sabes?, yo siempre he encontrado una diferencia entre tu discurso y los hechos.

26. Si uno lee tus entrevistas o revisa los trabajos de tu carrera, verá que ha sido muy poco el intercambio musical que has tenido con la escena nacional y, por otro lado, para encontrar que menciones alguna banda chilena en tus entrevistas, hay que tener suerte.

27. Creo que tu candidatura al Parlamento no fue más que una búsqueda laboral distinta a la música, porque esta no te da el dinero necesario y allí hay un buen sueldo a fin de mes.

28. Te cobro otra cosa que cuentas en tu libro sobre mí. Dices que jamás nos hemos visto, que no puedo hablar de ti. Y si bien puedes haber mentido por olvido: Te recuerdo que en dos ocasiones intenté entrevistarte. Primero, antes de contactar a González para hacer Maldito Sudaca, cuando quería hacer un libro sobre él (luego, tuve la suerte de terminar una entrevista de 15 horas que ni yo imaginé), te contacté por medio de Aliro Castillo, el mismo fan que te ha ayudado en la producción de tus libros. Luego, cuando investigaba para Las Voces de los ‘80, también te contacté por medio de tu mánager Sergio Alvarado, quien me indicó que no aceptabas. Por otro lado, y quizás no lo recuerdes, pero en el Cine Hoyts de La Reina, cuando presentaban el DVD Lo estamos pasando muy bien, Carlos Fonseca me presentó a ustedes tres y hasta intercambiamos una par de palabras. Y, por supuesto, cualquiera te puede conocer por tus libros, donde desnudas varios episodios de tu vida personal y familiar.

29. Claudio, como bien sabes, la entrevista a Jorge se la pedí a Carlos Fonseca el año 2003, antes de tu despido. La entrevista, finalmente se da el 2004, y tú ya no estabas en la banda. Si se habla de ti es por algo circunstancial, nunca pensé hacer un libro sobre ti, ni tampoco lo es, aunque por esos días la contingencia eras tú hablando en los medios contra la banda, por eso las preguntas sobre esa situación. Allí, González dice que eres un poco dejado, un poco flojo para trabajar. Cuando uno te lee a ti, por supuesto, no dices que eres flojo, sino que no ensayabas bien o qué sé yo, porque no te gustaba el sonido, la melodía, la letra, la electrónica. Es decir, por un lado Jorge dice que no llegabas porque eras flojo, mientras tú dices que era por el sonido. Resultado: Por ambas razones no estás. Es decir, si no queremos quedarnos con ninguna verdad de ambos, sólo nos quedamos con el dato objetivo: no eres un músico presente en varios episodios de la banda.

30. Dices que Jorge te ha hecho daño, pero también dices que si Los Prisioneros no están juntos es por él. Es decir, pese a que se supone que González ha sido tan malo contigo, no tendrías problemas en tocar con él. Miguel Tapia, también, hace poco decía que no tendría problemas en juntarse. Es decir, si ustedes dos sí quieren volver a tocar en Los Prisioneros, quizás el gran odio se deba sólo a que no puedes tocar en la banda y disfrutar de la buena situación económica que eso puede acarrear, porque González no ha querido.

31. ¿Sabías que los primeros contactos de las producciones generalmente son con Jorge, pero no puede o no acepta, entonces, tú siempre estás dispuesto, especialmente para criticar a la banda (en el documental 80s, su director Eduardo Bertrán cuenta que Jorge no aceptó participar, pero sí se te ve a ti, hablando algo en contra de la grabación de Pateando Piedras)?

32. Claudio, la verdad, con pasado Prisionero, igual da lata que tus comentarios sean tan pechoños, tan vigilantes. Que dijo tal cosa, que me dijo algo indirectamente, que consumía drogas, que me pegó, que me miró feo, que me dedicó una canción, que no me dejó hacer o decir tal cosa. Para. Hazlo en memoria de Los Prisioneros y de esos tres flacos de San Miguel y de todos los que pasaron por allí. Es infantil, es conservador, es llorón. No es rock, no es arte.

33. Yo me río, no más, cuando dices: «Me topé tal canción en el auto, una amiga me llamó y me dijo que tal letra decía tal cosa», porque la verdad, uno te escucha y recitas las letras de Jorge González y, de inmediato, nos damos cuenta que estudias sus pasos, que estás pendiente de él. Es más, alguna vez escuché y no podría probarlo quizás, que te juntabas con fans a analizar las letras de sus discos. Por supuesto, eso que escuché y no creí, hoy me hace sentido.

34. En una entrevista hace poco, sobre otra polémica por la que has estado en la prensa, hablabas contra la serie Sudamerican Rockers, y más allá si la serie es buena, si te contactaron o no, hay algo que no calza: Consultado sobre si sabías qué pasaba con Jorge y Miguel respecto a ella, dijiste que no tenías idea de la situación de ambos, cuando habías tocado sólo hace unos días antes con Miguel. Es decir, la pregunta, a propósito de la serie es la siguiente: ¿Eres amigo de Miguel o tocan sólo por interés económico? Porque, claro, si dices no saber, es porque con Miguel sólo se juntan a tocar y no conversar. ¿Por qué no cuentas que con Miguel, a pesar que han armado un dúo para cantar canciones compuestas por González y algunas otras pocas de ustedes, ya no son tan amigos, por lo que los ensayos casi no existen y hasta comen o se quedan en hoteles distintos cuando salen a tocar fuera de Santiago? Si alguien de los que lee nunca vio tocar a Tapia y Narea, ponga ahora youtube y busque alguna presentación de este dúo. Siento que tocan poco profesional, que a ti se te olvidan las letras, que tienen peores presentaciones que grupo de tributo escolar. O sea, que se junten sólo por dinero. No es lo que espera un chileno de ver juntos a quienes fueron parte alguna vez de la banda más importante de la música popular nacional.

35. Es loco, algunos fans y hasta colegas han llegado a comparar esta disputa como una entre Lennon y McCartney, cuando ellos dos era compositores del grupo, mientras en Los Prisioneros hay solo uno. Ya desde allí partimos mal. Y, en cuanto a las canciones, cuando realmente te tocó componer hiciste cosas muy diferentes al sonido que imprimió González a la banda. ¿Dónde están los temas que no pudiste meter en los discos de Los Prisioneros? La única excepción es la canción que creaste con Miguel, que es “Lo estamos pasando muy bien”, que se ha convertido en un caballito de batalla, porque luego has replicado de alguna manera, en “Un lugar lleno de gente”, con Profetas y Frenéticos, y “Rico el país”, luego como solista. En Argentina, por ejemplo, nadie discute el rol y la importancia de Charly García. Incluso, los demás máximos referentes del rock del país hermano, lo tributan, desde canciones como “Los Salieris de Charly”, de León Gieco, hasta un disco de Fito Paéz con una foto suya en la portada. Ni Nito Mestre intenta darse una importancia fundamental en el dúo Sui Generis.

36. Las siguientes quizás son tonteras, pero se me ocurre recordarlas: hablas contra la farándula y le das de comer a varios de allí. Hasta participaste en una especie de reality de baile. Hablas contra los malls y el consumismo, y un día vi un video tuyo tocando en un patio de comidas, con un local de McDonald’s de fondo (quizás estén aún en youtube). Sé que puede ser un chiste, pero en tu canción hablas contra las puntocom, mientras por una .com difundías tus actividades. Como ves, tonterías. Ah, en tu libro también dices que has hecho música para publicidad y uno no pensaba que alguno de Los Prisioneros fuera hacer eso. ¿A qué empresa le has hecho música?

37. Hace tiempo tengo la siguiente duda. Cuando subieron un par de temas con Miguel, yo nunca creí las cifras de descargas que difundías: «ya acumula más de un millón y medio de descargas», decía uno de tus comunicados de prensa. En serio, ¿más de un millón y medio de descargas? Al menos, yo no lo creí nunca, porque si así hubiese sido, creo que todo el mundo los habría andado tatareando, y no fue así. Si esas cifras fueran reales, youtube habría explotado, porque es más fácil escuchar en línea que bajar un tema. O sea, esas cifras les hubiera obligado a terminar y sacar un disco para aprovechar el momento híper ultra popular o les hubiera salido un contrato millonario. En fin, es sólo una duda, no tengo ningún dato técnico, pero siento que tu comunicado exageró las cifras. ¿Duda el lector? Vaya ahora mismo a youtube y vea las bajas vistas de las canciones aludidas. Es más, las únicas grandes cifras tuyas son cuando el video es por algún comentario contra la banda o González en la tele. Extraño.

38. Ya sé, me dirás a mí y cualquiera que escriba algo lejano a tu tesis, que no es objetivo, que está del lado de González. Pero te digo que no se está del lado de González sólo como persona, sino por respeto a lo que significa en la historia de la música chilena. Incluso, como lo decía antes, por el respeto a la memoria de la misma banda que tú tuviste la suerte de integrar. Debes tener claro, Claudio, que cuando decides estudiar la música popular chilena te encuentras, quieras o no, con González. Si escribes la historia del punk, ahí está Jorge (Goma de Pegar, amistad con Pinochet Boys). Si buscas información de la música electrónica, también aparece (Gonzalo Martínez, The Updates y su amistad y colaboración con varios chilenos de la movida electrónica europea). Si hablas del pop de los 2000, ahí aparecen sus canciones de comienzos de los ’90 y su influencia entre los nuevos exponentes. En fin. La pequeñez de sólo vincular su historia a Los Prisioneros o los problemas contigo, en 50 años más será sólo una anécdota tan simple como las que se cuentan hoy de los más grandes. Ni siquiera tu libro dice algo como: «tal canción la hice yo y Jorge la inscribió como de él». Eso sí sería, quizás, algo importante en la historia de la banda.

39. Tienes razón, si cualquiera puede tocar canciones de Jorge González, ¿por qué tú no? Pero, Claudio, ya llevas dos libros en su contra y varias entrevistas más. O sea, un poco de amor propio y no cantar ninguna canción más de quien dices que te ha hecho tanto daño, creo que sería más catártico que hacer dos libros para contar tu verdad. Es más, luego de esto, creo que la próxima vez que cantes canciones de González debieras ganarte un par de pifias (¡tocas hasta temas de Corazones. Te pasaste!).

40. La farándula actúa inversamente proporcional a lo que nos enseñan nuestras abuelitas. Allí, hacer algo malo es mejor que hacer algo bueno. Hacer algo tonto es mayor que algo inteligente. Crear un escándalo es más valiente que quedarse piola. En fin. La cosa no funciona en lo moral y ético tal como uno trata de enseñarle a sus hijos. Se trata de quedar como las pelotas una semana y redimirse a la siguiente, mientras el mánager recibe y recibe llamadas para nuevos eventos, porque el escándalo y el morbo vende, pero también sabemos que históricamente es muy desechable.

41. Cuídense los músicos que han carreteado o van a carretear con Claudio Narea. Sabemos que el rock y el arte, y bueno, en la vida, nadie está obligado a ser buenito, moralista, sano e irse temprano a casa.

42. En definitiva, más allá de cualquier verdad o no que tengas, creo que has forzado tanto la situación de exigir ser un héroe, que has quedado como un perdedor, y eso le duele a cualquiera que alguna vez te haya visto tocando la guitarra en la banda más importante de la música chilena.

 

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Sobre el autor:

Emiliano Aguayo (@EmilianoAguayo) es periodista y autor de los libros Maldito Sudaca (2005) y Las voces de los 80 (2012).

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