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Fugarse de una ciudad tatuada

por · Marzo de 2016

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Lo primero que dice es «¿Qué pasa, Chile?», mientras baila y alza las manos. Luego Brittany Howard se cruza su Gibson SB café y comienzan a sonar los acordes de “Future people”. Ahora hay silencio. Cuando empieza a cantar la frase «Some want to see» y la alarga, la mastica con fuerza. Se escucha un murmullo general y luego aplausos, con solo escuchar esa voz. Su voz.

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Hace algunos años, cuando Alabama Shakes debutó con Boys & Girls (2012) fueron alabados por la crítica casi unánimemente. Aunque también, esa crítica resaltaba que la música que hacían remitía casi sin cambios a un sonido clásico de los sesentas y setentas, que se basaban en la tradición sureña estadounidense. Nada demasiado revolucionario en un panorama en que todas las bandas quieren reivindicar algo. Por lo mismo tiene tanto sentido que su segundo disco, Sound & Color (2015), sea un sofisticado viaje hacia el futuro. Más psicodélico, más onírico y más libre que su debut. Con fugas al soul, al jazz, a sonidos que rozan el punk como en “The greatest”. No son extraños los nombres futuristas que le dieron a algunas canciones: “Gemini”, “Future people”, “Dunes”. Tampoco es extraño que toquen con Prince o que Howard diga que su mayor influencia es David Bowie, cuando todo el mundo le pregunta si se considera parecida a Janis Joplin.

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Pasa “Shoegaze” y “Always alright”, la canción que hicieron para el OST de esa gran película llamada Silver Linings Playbook (2012). Alguna vez Brittany Howard dijo que para ella hacer canciones era como encontrarle el soundtrack a ciertas situaciones. Pienso en la escena que acompaña a esa canción en la cinta de David O. Russell: Pat (Bradley Cooper) sale a correr por primera vez luego de volver a la casa de sus padres, después de haber estado ocho meses en un psiquiátrico por agredir al amante de su mujer. Mientras Howard grita «We’re always alright» y el calor pega fuerte, las miles de personas que repletan el VTR Stage saltan y gritan, conscientes de que están presenciando el mejor show de Lollapalooza Chile. Pasó lo mismo en 2013.

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Las letras de Alabama Shakes, de cierta forma son una autobiografía involuntaria de Brittany Howard. En “On your way”, cuando canta «It wasn’t me! Why wasnt’t it me?» se retuerce porque habla de su hermana muerta de cáncer. En “Hold on”, que muchos interpretaron como una alegoría al suicidio, se da ánimo para afrontar un nuevo día en un trabajo que odia. Como una constante a la cual aferrarse siendo cartera en medio del empozamiento de una ciudad sin oportunidades como Athens. Lo cierto es que, como en la literatura, lo que Howard busca en sus letras son clases de Houdini: mil maneras de escaparse.

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En algún momento del camino Alabama Shakes se convirtió en una banda grande, quizás demasiado para las pretensiones de unos chicos de Alabama, que hacían música porque francamente no tenían nada más que hacer. Vinieron las primeras posiciones en las listas, los grandes festivales, la bendición de gente como Jack White, Robert Plant o Prince, los tres Grammy’s que ganaron por Sound & Color o ese momento canónico en Lollapalooza Chicago 2015 cuando Brittany Howard subió al escenario a tocar la guitarra y cantar “Get back” junto a Paul McCartney. «She want’s to get back to A-la-bama», dijo al final McCartney. Cuando le preguntaron a Howard sobre el gran momento de la banda, las alabanzas destempladas, los lugares comunes sobre su música, respondió con una idea hermosa y robusta: creía que esto iba a terminar más temprano que tarde y que iba a ser grandioso porque podría volver a Athens a escribir canciones sobre ese fracaso.

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Ahora terminan con “Gimme all your love” y el VTR Stage tiene una atmósfera de ceremonia íntima y poderosa. Brittany Howard se mueve junto a su voz y por momentos vemos parte del tatuaje que tiene en su brazo derecho: el estado de Alabama con un corazón sobre la ubicación de Athens. «Podría morir en París, en Londres o donde sea y cuando estén terminando de limpiar mi cuerpo ellos van a saber», dijo alguna vez Howard. Ese pedazo del sur estadounidense también estuvo en Santiago.

Alabama Shakes

Fugarse de una ciudad tatuada

Sobre el autor:

Javier Correa (@javiercorreaM) es periodista.

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