Dealer: Los libros de la semana

por · Diciembre de 2016

Las recomendaciones del editor para esta semana.

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Las recomendaciones del editor para esta semana.

Fuera de lugar (Ediciones UDP), de Óscar Contardo. De los cafés con piernas a los irónicos retratos pop de la década de los 80, de Pedro Lemebel a Rodrigo Lira, de Pia Zadora a Michael Jackson, de la niñez en Talca a los desoladores edificios del centro de Santiago, la mirada del periodista Óscar Contardo se despliega aquí bajo su mejor forma, enlazando el extrañamiento y la ternura, la furia y la compasión. Fuera de lugar reúne buena parte de su obra periodística, publicada e inédita, y demuestra que, tanto en columnas cortas como en pequeñas postales o en largas crónicas y perfiles, siempre en tensión entre el presente y el pasado, entre Santiago y la provincia, entre lo que es y lo que ya no pudo ser, Contardo es capaz de hacer un retrato social describiendo al hombre que lo ayuda a mudar un escritorio, de recorrer la historia más reciente de Chile a partir de la evocación de las revistas que leía en su infancia, o de preguntarse acerca de los pavorosos prejuicios que genera lo diferente trayendo a cuento la historia de una niñita llamada Gema que fue su compañera en el colegio. En el primer texto de este libro puede leerse: «El escritor uruguayo Mario Levrero dijo alguna vez: ‘Cree la gente, de modo casi unánime, que lo que a mí me interesa es escribir. Lo que a mí me interesa es recordar’. Esa frase me interpreta en plenitud». Fuera de lugar es la constatación de ese hecho. (ref. $14.000)

Bob Dylan. La biografía (Reservoir Books), de Howard Sounes. De ascendencia judía, a la edad de 6 años Bob Dylan se trasladó con su familia al pueblo minero de Hibbing. A temprana edad comenzó a tocar la guitarra con la cual trataba de emular a sus ídolos Johnnie Ray, Hank Williams, y otras figuras del rock and roll como Little Richard. Empezó a tocar en los clubes de folk de Greenwich Village. Una crítica de The New York Times llamó la atención de John Hammond, de la CBS, que le ofreció un contrato discográfico. Su primer álbum, de 1962, se tituló Bob Dylan e incluía versiones de clásicos de la música popular. Por el contrario, en su siguiente trabajo, Freewheelin’ Bob Dylan, presentó trece canciones propias entre las que ya destacaron clásicos como “Blowin’ in the Wind”, “Don’t Think Twice”, “It’s All Right” o “A Hard Rain’s a-Gonna Fall”. El resto, hasta la concesión del Premio Nobel de Literatura 2016, ya es historia. Esta edición ampliada de la biografía clásica y definitiva de Howard Sounes incluye ahora un nuevo y último capítulo que completa la trayectoria vital de Dylan hasta su octava década. Publicado por vez primera en 2001 y ya entonces saludado por la crítica, el libro ofrece un retrato completo tanto del hombre como del artista. El proceso de documentación se alargó durante tres años e incluyó más de 250 entrevistas con la gente más cercana a Dylan. (ref. $20.000)

Salvatierra (Emecé), de Pedro Mairal. A los nueve años, Juan Salvatierra quedó mudo después de un accidente de caballo. A los veinte, empezó a pintar en secreto una serie de larguísimos rollos de tela que registraban minuciosamente la vida de un pueblo litoraleño. Tras su muerte, sus hijos viajan desde Buenos Aires para hacerse cargo de la herencia: un galpón inmenso atestado de rollos pintados. Intrigado por la obra monumental creada por su padre, el hijo menor, Miguel, se dispone a ordenarla. Junto con las telas, desenrolla una intriga de secretos familiares que se hunde en el pasado y echa sus sombras sobre el presente. Solamente falta un rollo para completar el inmenso cuadro pintado por Salvatierra y Miguel siente la imperiosa necesidad de encontrarlo para que el cuadro no sea infinito, para que tenga un borde, un límite. Para tener una vida que no haya sido pintada ya por su padre. La búsqueda de Miguel se convertirá en una aventura, que lo llevará a descubrir algo nuevo sobre su padre y sobre sí mismo. Después del gran éxito de La uruguaya, Emecé reedita esta novela de Pedro Mairal que despertó el elogio unánime de la crítica y fue traducida a varios idiomas. En sus páginas, el autor postula una suerte de ideal artístico y vital: disfrutar haciendo la obra y después lanzarla al mundo para que los demás hagan con ella lo que quieran. (ref. $13.000)

Fábula asiática (Alfaguara), de Rodrigo Rey Rosa. Un escritor mexicano visita en Tánger a un viejo amigo que le confiesa que su hijo Abdelkrim se encuentra en apuros. También le confía una bolsa con varios casetes de audio en los que se relata la historia del muchacho marroquí, un joven prodigio de las matemáticas y la tecnología becado en una universidad de Estados Unidos y seleccionado para seguir un programa especial de la NASA. Junto a los casetes, recibe una tarjeta de memoria con documentos en árabe que deberá decodificar. A medida que penetra en la historia de Abdelkrim, descubre que está siendo perseguido y que se encuentra en el centro de una conspiración cósmica. (ref. $12.000)

Mis ejemplos (Lecturas Ediciones), de Rosario Bléfari. Rosario Bléfari es una artista que expande su repertorio de forma ejemplar. Ensayando en el silencio de la escritura, estos cuentos son pequeños movimientos, traslados intuitivos y graciosas excursiones por mundos íntimos y encantadores, en la voz de personajes que parecen haber perdido el rumbo, aunque no se encuentran tan lejos de su camino. (ref. $7.000)

Reconstitución de escena (Hueders), de Manuel Vicuña. A partir del asesinato de Sara Bell, una joven santiaguina que muere a manos de su amante en 1896, Manuel Vicuña inicia un recorrido deslumbrante por la literatura policial y sus principales fuentes inspiradoras: el mundo de los detectives, el mundo de los delincuentes y el mundo de los reporteros de crónica roja. La estrecha relación que guarda la novela policial con la realidad fue, en un principio, lo que motivó a Vicuña a sumergirse en las revistas de la Policía de Investigaciones, para comenzar a pensar desde allí la historia del género en Chile y el extranjero. Así, por las páginas de este libro entran y salen los autores canónicos (Poe, Conan Doyle, Chandler) y también los que han contribuido a su desarrollo en nuestro país, desde Januario Espinosa hasta Luis Rivano, deteniéndose en una figura fascinante y por completo olvidada: René Vergara, quien encarnó mejor que nadie al detective-escritor. En Reconstitución de escena, Manuel Vicuña le entrega al género policial una densidad histórica, sociológica y estética formidable, vinculando su nacimiento y desarrollo con los fenómenos más propios de la sociedad moderna: el apego a la razón, la vida en las grandes ciudades, la circulación de los medios de masas y las relaciones siempre complejas entre la ley, el dinero y la justicia. (ref. $12.000)

Diario de viaje (Planeta), de Fito Páez. Fito tiene sida. Lo cantó él mismo cuando se terminaron los años 80. Es un portador sano de todo lo que contagia (en las fronteras) cada época. Fito pone el cuerpo. Escribe el diario de un viaje: las mil y una idas y vueltas entre hoteles, casas, palacios, aeropuertos, arrabales y desierto. Es uno de los últimos mohicanos que hace su ritual en la montaña. Puso las canciones en tu walkman, hoy en tu spotify. Y ahora pone en tus manos un diario para repasar entre sus colchas revueltas ciertas filiaciones históricas. Porque Fito hierve de malestar en la cultura. Hay algo que no le cierra, una fractura que es necesario reponer y que en él toma la forma de una risa negra. Así, entre anotaciones, obsesiones, recuerdos y sociología fina de calle, nos va descubriendo en su escritura espléndida el montaje de un año de su vida, repleto de tensiones políticas y personales. (ref. $20.000)

Matar al Mandinga (LOM Ediciones), de Galo Ghigliotto. El protagonista de esta novela no tiene nombre, aunque podríamos llamarlo «el karateca». Su historia comienza en 1975: tiene 18 años y un grupo de agentes de la dictadura de Pinochet acaba de secuestrar y asesinar a su sensei, un profesor de castellano militante del MIR. El karateca comienza a tener visiones en las cuales aparecen Cristo, los ángeles, diversos seres demoniacos, un anciano fraile llamado Casaus y el espíritu de su sensei, quien le exige luchar contra el mal y vengar su muerte. Para cumplir el encargo, el pupilo decide olvidar su nombre, «porque eso era lo único de lo cual podían agarrarme», y comienza una etapa de entrenamiento, meditación y oración para fortalecerse física y espiritualmente. Sabe que le espera una batalla colosal, porque es la lucha contra el mal mismo. Son varios los intentos que el protagonista de esta historia realizará para cumplir su cometido, a lo largo de años, en diversos lugares de Chile, involucrándose en varias tentativas –algunas imaginarias, otras no– para acabar con la dictadura. De cada uno de esos eventos el karateca guardará una cicatriz como recuerdo. (ref. $8.000)

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Sobre el autor:

PANIKO.cl (@paniko)

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