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El encierro de Pablo Stipicic

por · Junio de 2013

Antes de dedicarse a la producción de bandas decididas a sonar como el pop anglosajón de MTV, encerrado en un estudio, Pablo Stipicic fue un guitarrista virtuoso de la Ibanez Army, sobre los escenarios.

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Antes de dedicarse a la producción de bandas chilenas que parecen decididas a sonar como el pop anglosajón de MTV, Pablo Stipicic fue el guitarrista y cantante de Black Out, una banda de hard rock de afinaciones bajas y guitarras distorsionadas, y tuvo en su formación musical a profesores como Alejandro Silva y Jorge Díaz.

Incluso aparece en el compilado Ibanez Army, al lado de virtuosos de las seis cuerdas como Claudio Cordero, Pancho Rojas o el propio Ángelo Pierattini.

Hoy cada vez más lejos de la interpretación, Stipicic trabaja en proyectos como Render («es un disco de rock con un polo en el estilo Nickelback y Alter Bridge, y con el otro polo en el aggro. Además, es un disco con elementos dubstep»), Polar («son una mezcla entre Michael Jackson, Lost Prophets, Simple Plan, N’Sync y The Cab»), Millaray Viera («un poco sinfónico, un poco folk, un poco indie, debería ser un aporte»), Denise Rosenthal, Rosewell y Felipe Schuster («creo que la búsqueda fue muy creativa y la meta era artística»), desde la cabina de grabación.

Conversamos con el músico que se bajó de los escenarios para encerrarse en un estudio de grabación.

 

Vienes trabajando desde 2005 en materia musical. ¿Qué es lo más importante que te ha pasado?
-Absolutamente en primer lugar, el simple hecho de vivir de la música. Nunca se sabe qué va a pasar o las vueltas de la vida, pero al menos en esto momento vivo exclusivamente de la música. Y ese es para mí el mayor logro de mi vida, en todo ámbito, porque cumplí el sueño que tuve durante casi 15 años. Creo que incluso todavía tengo mucho miedo de que eso vaya a acabarse. Durante tantos años pensé que nunca iba a pasar así que todavía estoy tratando de creerlo.

Stipicic2¿Realmente se puede vivir de la música en Chile?
-Sí. Mucho más difícil que vivir de la ingeniería, de las leyes, de la medicina u otra de las carreras que la sociedad te presenta como únicas y absolutas opciones. Pero se puede. Hay muchos que vivimos de la música. Ahora, yo no aspiro a grandes lujos. Quizás alguien que sí se vería en problemas. O quizás alguien con muchos hijos, también. Creo que tiene que ir de la mano con otros ámbitos de tu vida. De todas formas, hay músicos chilenos, que viven en Chile, que sí pueden darse ciertos lujos. Si ellos pueden, quiere decir que se puede.

Durante este tiempo pasaste de los escenarios al estudio de grabación, de intérprete a productor, ¿por qué?
-Creo que la producción es la relación que siempre quise tener con la música. Tengo una personalidad que no se lleva bien con el escenario. Creo que tienen dificultades distintas. Musicalmente, creo que es más difícil ser productor. Pero al ser músico de escenario tienes que ser gestor, negociante, hábil en el marketing, movido, en algunos casos tener buen look, tienes que lidiar mucho más con la crítica, etc.

¿Cómo es que pasaste de guitarrista virtuoso y veloz a grabar y producir, por ejemplo, para artistas de pop anglo?
-La verdad es que como entré a la música por la guitarra y el mundo de “tocar rápido un instrumento”, quedé mal enfocado por años con respecto a lo que realmente importa al hacer música. Me costó mucho “desintoxicarme” de esa filosofía e incluso hoy en día siento que lo que hice cuando tocaba es una música cursi, fría y mala. En todo caso, partí produciendo música rockera, lo cual hizo el paso más gradual. Ahora, después de haber producido electro pop, pop/rock, metal, rock latino onda Búnkers, algo de folclor, de haber participado como ingeniero en discos de todos estilos, siento que he perdido algo así como mi ADN musical, y estoy abierto a absorberlo todo.

Cuando tu trabajo implica escuchar y hacer música durante 60 horas semanales, tu acercamiento a la música se vuelve menos orientado a los estilos. Es por eso que un buen productor debería poder ser un aporte en un disco de cualquier estilo.

Has trabajado con varios artistas, ya sea componiendo, produciendo, masterizando o grabando. ¿A quién ves con buenos ojos?
-Creo que es difícil contestar eso en concreto. En general, supongo que para que a un grupo o solista le vaya bien tienen que darse una mezcla de factores que escasamente se dan: tiene que tener una magia especial o propositiva, un carisma distinto, buenas canciones, buena gestión, tiene que tomárselo con una seriedad enorme, tiene que tener una energía inagotable, tiene que hacer bien las cosas en todo ámbito, etc. Así que los que mejor reúnan esas características deberían ser los que más futuro tengan, independiente del estilo el cual es una moda.

De los proyectos que trabajas actualmente, ¿puedes adelantarnos algo que esté próximo a sonar en la radio?
-En general está difícil la radio en Chile porque es una mafia asquerosa y agradezco a Internet y las redes sociales que se están devorando a estos conglomerados anti culturales. No es fácil saber qué sonará en la radio, así que en vez de radio, te puedo decir qué proyectos creo que tendrán difusión pronto.

Creo que Madvanna tendrá un single relativamente exitoso pronto, creo que Neven Ilic ft. ZIE van a tener una buena rotación con el video donde sale Kel, creo que un proyecto nuevo en el que estoy trabajando junto a Alejandro Sanfuentes (ex mánager de La Ley) y Catalina Zoccola (modelo y participante del reality No basta con ser bella) tiene buenas posibilidades de generar algo durante este año, también pienso que el disco de Stanley Weissohn (participante de Factor X) en el cual estoy trabajando como ingeniero de mezcla, tendrá difusión, al igual que otro proyecto de una nueva girlband —Prima Donna— producida por Koko Stambuk, Christopher Manhey, Rodrigo Stambuk y Enzo Massardo.

¿Qué piensas de la actual escena musical chilena?
-Por el lado netamente musical, pienso que estamos viviendo una época espectacular. Creo que el nivel ha subido estratosféricamente. Los discos están sonando bien, en casi todos los estilos hay exponentes de nivel altísimo, la gente escucha mucha música, está repleto de grupos y tocatas, etc. Siento que Chile tiene un nivel musical altísimo. Por el lado extra musical (sellos, radios, lugares para tocar, difusión, etc.) creo que estamos en problemas. Hay poca escena musical, está lleno de chantas, están todas las puertas cerradas, etc.

Me da mucha alegría que existan grupos y solistas que logran destacar, para darle ánimo a los que aún no lo logran. La moraleja es que se puede, aunque cueste, se puede. Así que mis felicitaciones a los Manuel García, Astro, Javiera Mena, Chinoy, Fran Valenzuela, Los Búnkers, y todos los demás que están logrando cosas.

¿Piensas que podemos estar ante una generación de bandas como la aparecida en la década de los 90?
-Creo que está volviendo a ocurrir. Siento que hay tanta calidad, que aunque todos los sellos hayan quebrado y no tengan un solo peso, y el negocio de la música aún se esté replanteando y no haya muchas formas de financiamiento, algo tiene que pasar. O se van todos para México y logran algo de éxito allá, o empiezan a crear una escena musical aquí. Pero algo tiene que pasar. Hoy en día me gusta y considero bueno un porcentaje de la musical chilena que voy conociendo. Eso no me pasaba hace algunos años atrás. Está volviendo a pasar algo, estoy seguro.

El encierro de Pablo Stipicic

Sobre el autor:

Gustavo Bahamonde

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