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Epicentro está de vuelta

por · Noviembre de 2012

Habla la voz tras las rimas de Calambre

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El terremoto que conduce Epicentro: «si la tele miente, si el diario miente, uno no tiene que mentir. Nosotros somos nuestra prensa» dice el rapero que se hizo conocido entre las masas al frente de Calambre y con su colaboración para “En paro” de Makiza.

// Entrevista: Felipe Mardones • Fotos: Felipe Cantillana.

Epicentro está de vuelta. Después de cinco años de trabajo, el integrante del trío de hip hop nacional Calambre, regresa con 31 (Potoco Discos), título que recuerda su edad y su barrio, pues el cantante también conocido como Juan Pablo Salazar siempre ha vivido en el paradero 31 de Gran Avenida.

Pero en este retorno Epicentro no está solo. A su lado están Tea Time, Cómo asesinar a Felipes, Solo Di Medina, Zaturno y Foex —líder de Potoco Discos y productor de la placa—, entre otros colaboradores. Todos acompañan a este rapero que mientras no está escribiendo versos se dedica a vender artesanías en Santiago Centro, recorriendo calles y acumulando historias que después transforma en rimas. «Este disco es sobre mis experiencias en la calle, sobre mi día a día», aclara.

En varios momentos del disco hablas de reaparecer. ¿En dónde estuviste el último tiempo?
—A comienzos de 2007 paré con Calambre para empezar a trabajar en mi proyecto. Me encerré, me aparté, me oculté, trabajé y busqué evolución. Empecé a probar nuevos tiempos, nuevos ritmos y eso empezó a funcionar; empezó a descubrirse Epicentro solo. Esto coincidió con que William C –de Calambre- se iba a Australia y yo iba a quedar solo. Y yo lo único que sé hacer es rap, no tengo profesión, pero sé que en esto, el rap, soy profesional. Como la banda no iba a seguir funcionando, porque si no somos los tres no somos Calambre, preferí trabajar en lo mío. Nunca antes pensé en la posibilidad de hacer algo solo, nunca me vi solo, porque siempre pensé que Calambre éramos los tres. Éramos como los Beastie Boys en “Intergalactic” (donde) los tres son un mismo robot.

¿Qué pasó entonces en ese proceso, en esa búsqueda? ¿Con qué te encontraste?
—Encontré la dificultad y la necesidad de querer expresarme solo, de tocar temas personales o más familiares. Esa motivación me llevó a hacer canciones. Todo ese tiempo que estuve retirado me quedé en el barrio, en el 31 de Gran Avenida, no salía a las fiestas, solo venía a Potoco Discos y con Foex empezamos a descubrir sonidos. Además en esa época aún trabajaba de garzón en un Coppelia, no era independiente como ahora. Al principio no sabíamos muy bien hacía a dónde iba dirigido el disco, solo sabíamos que se iba a llamar “A mi manera”. En esa época trabajábamos las canciones sin música, solo con mi voz, no era necesaria la base, entonces esa era “mi manera”. Después fueron sumándose músicos a la melodía de mi voz.

¿No te imaginabas que el disco iba a tener tantos colaboradores?
—Es que yo los iba citando, invitando a gente que tenía lo que yo quería. A algunos no los conocía, como a Solo di Medina, pero todo siempre salió bien. A cada uno de los colaboradores yo los busqué porque cumplían con los requisitos del disco: la exigencia, ser los mejores para 31. Partiendo por el productor, Foex, yo lo busqué, y el disco está hecho entre los dos. Gente trató que no trabajara con él, pero yo quise seguir siempre con mi compañero.

¿Qué quiere decir eso? ¿Tuviste otras ofertas de sellos?
—Sí, tuve ofertas para hacer el disco con otras personas y grabar en otras partes, pero opté por la lealtad. Además sabía que aquí estaba lo que necesitaba. Este sello sabe que tiene lo mejor y cree e invierte. Mucha gente cree que un sello por ser independiente está mal parado. Pero no, Potoco Discos está sólido. Mucho se dice que lo independiente puede ser algo mal hecho. Y no, esto es a todo color. Esto es HD.

Te tomaste tu tiempo y te demoraste cinco años en hacer el disco. Después de tanto tiempo, ¿dejaste algo fuera del disco?
—No, siempre fue el mismo trabajo, solo que le fui dando vueltas. No deseché nada, quedó todo. Lo que hice fue buscar la perfección musical. Y viviendo también, porque no todos los temas los tenía, todo lo fui desarrollando durante estos cinco años. De hecho el último tema lo terminé un día antes de sacar el disco. Nunca nos apuramos, porque sabíamos que el disco no estaba listo. Es como el trabajo de un mago, que busca la magia: yo busqué mi brillo, mi autenticidad. Creo que el que busca encuentra, y el que no busca, hace lo que está hecho. De hecho hay un tema que se llama “Futura escuela”, que busca eso, avanzar, porque muchas veces la escena se estanca. Ya pasaron los noventa, estamos en el 2012. Nosotros pensamos en el mañana. Por eso fue todo paulatino, pero creo que nos demoramos lo que nos teníamos que demorar, unos seis meses por canción.

Pero eso es mucho.
—Pero como dice la canción «más vale tarde que siempre». Aunque no creo que vuelva a pasar, antes era más hippie y ahora estoy más autoexigente, tengo otros proyectos y pienso ejecutar todo más rápido.

La idea de remecer las cosas aparece en todo el disco. De hecho, el primer single del disco “Más vale tarde que siempre” es bien crítico en ese verso «a falta de ideas ellos miran al lado para poder sonar como quiere la gente». ¿Es una crítica a tus pares?
—La canción tiene que ver con la gente que trabaja bajo presión y que termina haciendo productos que son desechables. Yo creo que hay demorarse. Es como cuando comprai algo; lo quieres más cuando te lo comprai tú y no cuando te lo regalan. Lo cuadai más, lo valorai más. Esa la intención, pero el que quiere se puede poner el poncho.

Pero sin duda hay harta denuncia en el disco, contra los políticos, la policía, el gobierno.
—Sí, esa línea de denuncia que tenía Calambre se mantiene en este disco. Es la misma escuela. Hablar de eso me interesa porque es la realidad, es lo que yo vivo y me incomoda: la opresión y la injusticia sobre todo. ¿En qué veo esa opresión? En los poderes sociales, en la gente que tiene más dinero. Ellos tienen más libertad, pueden hacer más cosas. Hay mucho abuso. Por ejemplo, en un barrio un paco llega y te revisa, pero arriba no lo hace porque no sabe si el papá de alguien es abogado. Eso me ha pasado a mí también, por mi pega, por mi apariencia de rapero, por mi cara, por todo. Y nosotros como voceros tenemos que representar ese en contra. Somos pocos, pero hay que estar ahí, con fuerza.

¿Te ves como un vocero?
—No, me veo como un amigo, un compañero, no un portavoz. Como un camarada. No, tampoco como un camarada, porque camarada es muy facho. Solo soy un compañero de rap y no el que la lleva. Todo lo que veo está en mis letras, por eso hago rap. Te podría decir que escucho poca música, escucho poco rap. El tiempo lo ocupo observando y me pasan cosas. Solo hablo de lo que sé. Eso me motiva a escribir y ahora tengo cualquier letra, se me ocurren muchas ideas.

En muchas letras aparece la idea de hacerle frente a los poderosos. En tu caso, como rapero, ¿cómo crees que se les puede hacer frente?
—Con nuestra música, llegando a varias personas, incluso a los que apoyan a los poderosos, atrayéndolos hacia nosotros para que vean que están equivocados.

¿Pero crees que se puede hacer de otra forma? ¿Por ejemplo, votaste en las últimas elecciones? ¿Te interesa hacerlo para enfrentar a los políticos en este caso?
—Me interesa votar, pero esta vez no lo hice, porque la que me importa es la presidencial. Sé que es contradictorio lo que estoy diciendo, pero en el caso de los concejales y alcaldes no sé cuán importante es. Ahora hay atados con los votos en varios lados. Ese sistema me genera inseguridad. Es como la tarjeta bip!, que es fácil evadirla.

En el disco, además de denunciar la figura del opresor, hablas del explotado con letras como «ordéñame la piel, estruja mis pulmones, almuerza con mi carne» de “Aún sigo a pie”, que es algo que no muchas veces se escucha en el rap, en donde es más fácil hablar de la caricatura del explotador.
—Claro, es que yo estoy en el lado del explotado, siempre soy yo en contra del que explota. Mi juego es distinto porque lo vivo en carne propia. Por eso digo: lo que escribo es lo que vivo. También es importante que no sea solo mi experiencia, sino la de varios. Hay muchos afectados. Son letras que tienen que ver con el que resiste, el que tiene que luchar hasta las últimas. En ese lado estoy, y me interesa que la gente que está en la misma no se pierda porque igual están adormecidos en asuntos que otros controlan. Siempre hay uno que se da cuenta antes y a veces ése he sido yo, o antes fue otro que me dijo a mí y así. Eso es importante, que avance así el mensaje. Por eso te decía que es más importante ser amigo que un líder, para ayudar a despabilar. Si la tele miente, si el diario miente, uno no tiene que mentir. Nosotros somos nuestra prensa.

Esa crítica no está siempre presente en el hip hop nacional. Muchas veces el ego de los propios raperos ocultan los temas de los que has hablado. ¿Qué opinas de eso?
—Creo que mientras se haga, bien, tiene que haber diversidad. Si todos fueran como yo sería fome. Cada uno sabe lo que le afecta. Mortal que haya de todo, pero lo mío no es así. Mi rap es a mi manera. No todos pueden hacer la misma pega y yo tampoco soy Roberto Carlos para tener un millón de amigos. Cada uno hace su pega.

Lanzamiento de 31 de Epicentro
Viernes 9 de noviembre
Centro Arte Alameda (Alameda 139, Santiago)
Desde las 23:30 horas.
Pre-venta en Centro Arte Alameda $ 3.000.
Entrada General $ 4.000.

Epicentro está de vuelta

Sobre el autor:

Felipe Mardones (@soytutorito)

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