Friendly Fires y Band of Horses: mundos opuestos

por · Abril de 2012

Friendly Fires y Band of Horses: mundos opuestos

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Qué calor, se quejan todos, más agua, le piden al guardia, qué emoción, dice el paraguayo, que acaba de hacer un largo viaje para por fin ver en vivo a Friendly Fires.

Son ingleses, se visten de camisa y zapatos, todo parece muy fino pero en el escenario lo dejan todo. Ed Macfarlane, vocalista, tiene el mérito de ser sólo como él mismo. Histriónico, de bailes frenéticos pélvicos ambiguos, parece no imitar a nadie y dejarse llevar por su esencia, que es la de un cantar sufrido y alargado mezclado con estos movimientos incansables. Las ropas, al final, terminan como trapos sudados después de una hora de baile, trompetas, un bajo bien disco y un baterista —muy parecido a Alec Baldwin— riguroso y puntual.

Un número que, tanto por la hora como por lo que generó en la gente —bailes, gritos, saltos, manos arriba y muchos aplausos— debió haber sido programado mucho después. Friendly Fires es una banda que sin ser masiva logra incluir al público que no los conoce en su show, lo energiza, lo prende y lo deja listo para vacilar al cabeza de cartel. Pero a las 2 de la tarde, con un sol que pegaba como un hacha, las piscolas de ayer que hacen su efecto hoy, el agua que se acaba y el cemento que derrite las zapatillas, se transforma en la lata de saber que pudo ser mejor.

Y más cuando vemos a Band of Horses, un grupo que es exactamente lo contrario: energías dispuestas al mínimo sobre el escenario, unos acordes lentos que se suceden y un público que queda más mirando que actuando, con el hastío que produce la incapacidad de participar. Lo que ofrecen es un country alternativo, meloso y pausado. Tan pausado, que parece disfrutarlo mucho más la gente tumbada en el pasto que los valientes parados frente al escenario. Una banda que en la intimidad del audífono o la calidez de la radio puede funcionar perfectamente, pero que en un escenario se hace como una foto con música. O como decía un comentario en uno de sus videos de youtube: “me encanta esta banda, pero por dios que apestan en vivo”.

Entonces uno dice: ¿y por qué no a Band of Horses, tan tranqui e insípida, la dejamos a la hora de almuerzo, y a Friendly Fires, tan prendidos y motivados, los movemos un poco más tarde? Las razones siempre parecen estar fuera de la lógica musical, pero lo cierto es que si estas dos bandas tuvieran un reality juntas, el nombre cae de maduro.

// Fotos: Daniel Olivares.

Friendly Fires y Band of Horses: mundos opuestos

Sobre el autor:

Cristóbal Bley es periodista y editor de paniko.cl.

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