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J. González: «Me asombró que un festival cuico como Fauna me invitara a tocar»

por · Marzo de 2014

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Fotos: Felipe Avendaño

Entrevistado por Emiliano Aguayo, el ex líder de Los Prisioneros habla de tocar Corazones (1990) en el Municipal y de su exitosa gira veraniega: «Desde que tengo diecinueve que lleno todos los lugares».

Libro (2013) apareció en vinilo, además de CD, y ya fue Disco de Oro. Suena extraño decir Disco de Oro, es como del pasado luego de la crisis en la venta de discos. ¿A qué relacionas el éxito de tu última producción?

—No sé, para mí un factor importante es que la banda se embaló desde los mismos demos con las canciones y las empezaron a aprender y ensayar por su cuenta, con las armonías de voces llenas por el hecho de que son todos excelentes cantantes solistas. Así el público se familiarizó con ellas de la mejor forma. Pero es un misterio el éxito de este disco, el que toque en vivo y la gente cante cada letra…

Libro está entre mis tres mejores discos,
junto a Corazones y La voz de los ’80.

—Para muchos de tus seguidores, Manzana fue uno de los mejores discos de tu ex banda, pero sin difusión en los medios. Algo diferente pasó con Libro, porque los medios sí lo pusieron más en la parrilla. También tiene que ver, quizás, contigo mismo: te la jugaste más por él en vivo, a diferencia de Manzana (2004), que vivió la misma crisis que Mi Destino (1999), que no maduraron en el escenario. ¿Qué significado tiene hoy Libro, luego del éxito de varias de sus canciones?

Libro está entre mis tres mejores discos, junto a Corazones (1990) y La voz de los ’80 (1984). Todos los otros tienen excelentes grabaciones, lindas canciones cada uno, más Libro es un álbum, una declaración musical. Si bien la calidad de un disco es en un 30% responsable de su respuesta masiva, mucho más importante es que haya un ambiente receptivo favorable, un espacio en los tiempos que corren que lo acoja. Y eso, obviamente, Manzana jamás lo pudo tener. No guardo amargura alguna porque la mayoría de los discos que he hecho no hayan sido tan grandes como La voz de los ‘80, porque eso es lo natural en un músico que oye su propio corazón: que a veces mucha gente conecte, y otras veces casi nadie. No puedes amoldar tu música a la idea de la respuesta externa.

—Cuando aparece Corazones, el ambiente no es el mejor. Las radios se alejaban del rock en español que tanto difundieron en los ‘80, tu ex banda tenía cambios en su formación y el ambiente aprovechaba eso y el nuevo sonido para indicar, quizás, que tu norte había cambiado. Cómo que se te exigía autoplagiarte, hacer canciones similares a “El baile de los que sobran”, pero apareciste con un disco que sonaba mucho más tecno que los anteriores; más house, más romántico. Sin embargo, más de veinte años después, Corazones es un álbum influyente. ¿Pensaste en esta vuelta de este disco, que hasta le costó poner un single en las radios chilenas?

—Cuando la gente de Primavera Fauna me pidió tocar ese disco, pensé que quizás no era una idea muy afortunada, pero fui adelante igual, muy asombrado de que un festival tan cuico, con presencia de gente como Pulp, me invitaran. Ver y oír a toda esa gente cantar cada canción ha sido una de las experiencias más alucinantes de mi vida de escenario. En verdad, es un buen disco. Al ensayarlo me asombra que una canción como “Con suavidad” no haya sido un single para la radio, y los temas que en el momento de salir parecían débiles el tiempo los ha vuelto robustos y saludables. ¿Cómo? No lo sé.

Va a sonar quebrado, pero desde que tengo 19 años ha sido generalmente así, con lugares llenos de gente cantando todo.

—Musimundo, la gran tienda de música, se instaló en Chile hace unos años, pero duró poco. Mientras, a los ojos de las personas comunes y corrientes la Feria del Disco seguía firme en pie, y hasta modernizándose. Sin embargo, recién anunció su quiebra y sus puertas cerraron. Cómo uno de los compositores que más vende en Chile, ¿qué análisis haces de este fenómeno?

—No sé nada de eso, no estoy al tanto de las ventas de música, perdí el escaso interés que alguna vez tuve hace muchos años. No tengo respuesta ni interés en buscar una razón. Si se venden discos o no, para mí es irrelevante en la vida.

—A pesar de esta crisis en las ventas, el 2012 lanzaste el DVD Teatro Caupolicán, mientras que el 2013 comenzó con el lanzamiento de Libro, además de los DVDs Blondie (de un concierto realizado en 2008) y Corazones en Primavera Fauna 2012. Este 2014, debutaste en el Festival de Antofagasta ante cerca de 70.000 personas, y transmitido a todo Chile por TVN, más una versión en vinilo de Corazones en Vivo y con el Teatro Municipal esperándote este 9 de marzo. ¿Cómo evalúas esta etapa de tu carrera, con una sólida banda, con actuaciones en solitario y con gustitos como la presentación íntegra del Corazones, junto a tus amigos Atom y Cecilia Aguayo?

—Este verano toqué en muchas plazas al aire libre con la banda, y en lugares chicos solo con mi piano y guitarra. Pasé cuatro días al hilo dando conciertos. Ha sido muy lindo, vibrante. Va a sonar quebrado, pero desde que tengo 19 años ha sido generalmente así, con lugares llenos de gente cantando todo. Es un milagro, la verdad, ver que el público, en su mayoría, tiene como 19 ó 20 años de edad y se interesan en oír mi música en vivo.

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—A fines del 2012 apareció el libro Las Voces de los ‘80, y luego se realizó justamente un concierto con su nombre, donde participaste. ¿Qué te pareció?

—Estuvo bueno. Mas, como siempre que toco, llegué justo a mi show. Una hora antes, en este caso, mientras sonaba UPA.

—¿Pudiste compartir con algunos?

—Traté de ir a mirarlos, pero como siempre terminé encerrado en el camarín. Para mí, salir a dar una vuelta es estar posando eternamente para fotos con gente que las quiere subir a su facebook, y eso me tiene más que harto, la verdad. Pasar el día entero parando lo que sea que haga para tomarme fotos.

Viviendo en países donde no soy reconocido en la calle, me acostumbré a ser nada más que un ser humano.

—¿Complicado ese tema?

—Al día, deben ser unas cincuenta veces las que se me fuerza a aparecer, lo que es una razón fuerte para no salir a la calle. Que me perdonen los fans de mi música, yo se qué es absolutamente imposible que me comprendan, pero te juro que me hace muy mal, quizá porque viviendo en países donde no soy reconocido en la calle, me acostumbré a ser nada más que un ser humano.

—No deja de ser interesante tu ida al Teatro Municipal, porque vas a mostrar un repertorio mucho menos conservador que el de los demás músicos populares que allí han estado, varios de ellos más cercanos al folclor y que no han sacado discos en años. Si bien Corazones tiene más de veinte, suena bastante actual. Tanto, que hoy varios músicos jóvenes lo han tomado como referente. ¿Cómo se dio esta oportunidad de tocar en este escenario y sin el acompañamiento cliché de la orquesta sinfónica o ballet para justificar el recinto (que, dicho sea de paso, tampoco estaría mal?

—Luego de tocar ese show en Fauna, hubo gente que pidió hacer otro en otros sitios que a mí no me parecían adecuados, hasta que vino este ofrecimiento de hacerlo en el Municipal. Cecilia y Uwe (Atom) estaban con muchas ganas de tocar de nuevo juntos y se pudo acordar este espectáculo.

—Manuel García citó a Corazones entre los discos que escuchó antes de hacer Acuario, su última producción.

—Me halaga que Manuel García haya hecho ese comentario, soy muy fan de su música y me gustan las cosas que habla en sus entrevistas.

—Si bien ya conocemos en gran parte el show que ofrecerás en el Municipal, ¿podría haber alguna sorpresa extra a lo que recordamos del Primavera Fauna?

—O sea, algo hay que inventar, porque es un poco corto tocar el disco no más. No tengo definido de qué se va a tratar ese extra, porque los ensayos se centran en Corazones, pero sí hay una sorpresa. Obviamente, no se puede develar.

—Ases Falsos, Gepe, Pedropiedra, Gonzalo Yáñez, Zaturno, Javiera Mena, Los Bunkers… Entiendo que les tienes muy buena onda y hasta tocas con algunos. Pero además de ellos, ¿qué escuchas hoy de Chile?

—El disco nuevo de Pedropiedra (Emanuel) es excelente. Tengo, por fin, el vinilo de Careta (de Yáñez), y ya lo rayé de tanto usar. Tengo el de Astro, muy bueno también.

—Más allá de los que lanzaste en los ochenta, donde era normal, hoy el vinilo ha vuelto a las estanterías. Debes ser, de los que hoy lanzan ediciones en vinilo, uno de los primeros en editarlos, más allá de la tendencia actual del mercado, pues esto lo practicaste desde tu vertiente más electrónica en los noventa (con Gonzalo Martínez, Sieg Über Die Sonne y Los Updates). Este boom que existe de los vinilos, además de ser positivo para la industria, ¿es moda o necesidad?

—En verdad, para mi primer disco en Chile ya habían eliminado los vinilos, quizá la primera nación de Sudamérica en hacerlo. Todo era cassette. Los primeros vinilos de mis canciones se publicaron en Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, México, y ya desde Corazones, en Estados Unidos. No me corresponde decir si es moda o necesidad, pero es cierto que la mejor manera de disfrutar una pieza de música es en vinilo, que es mejor invento que el CD. Algo pasa con la velocidad en que el CD gira que te pone en un estado de tensión alto, mientras que la mecánica del tocadiscos se recibe con más calma.

—Hace un tiempo me decías que leías a Michel Houellebecq, entre otros. ¿Qué lees por estos días?

—Unos escritos de Juan Forn, Tarkovski y Slavoj Zizek. Uno de lo libros más bellos que he pillado es una colección de cuentos de Jaime Collyer, un genio del cuento corto.

 

Mira a Jorge González repasar su disco Libro en el reciente festival Neutral.

J. González: «Me asombró que un festival cuico como Fauna me invitara a tocar»

Sobre el autor:

Emiliano Aguayo (@EmilianoAguayo) es periodista y autor de los libros Maldito Sudaca (2005) y Las voces de los 80 (2012).

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