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Matiss Evreoux: el productor chileno en la mira de Kesha

por · Septiembre de 2021

Tras crecer en Los Andes como un joven introspectivo que escribía canciones sin tocar un instrumento, se trasladó a California con el objetivo de volverse compositor. Acá, Evreoux relata la influencia de los raves ilegales en su formación, su relación con Sophie y su participación en un podcast producido por Kesha que cuenta la historia de amor prohibido entre un humano y una androide.

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Cuando Matiss Evreoux tenía 8 años, ya presentía que su objetivo de vida estaría encaminado hacia la música. A esa edad, le regalaron una copia de Fallen (2003) de Evanescence, aquel álbum con el rostro de Amy Lee empapado de un filtro azul en su portada y en el que se incluyen títulos como “Going under”, “Bring me to life” y “My immortal” en su tracklist.

“Estaba fascinado con esa banda y con My Chemical Romance, hasta el punto en que me empecé a obsesionar con la música en general”, comenta mientras se retira de un estudio de grabación ubicado en un sector playero de Los Ángeles, California, espacio en donde se dedica a producir a artistas de diversos géneros y estilos. 

A pesar de que la inmersión de Matiss Evreoux en la industria musical inició cuando se trasladó a la costa oeste de Estados Unidos, ya había empezado a desarrollar sus ideas hace mucho antes.

Desde que era un niño que crecía en Los Andes, Región de Valparaíso, solía escribir letras de canciones en un ordenador, para luego crear melodías que cantaba en un celular o una cámara de video.

“No fui entrenado musicalmente de una manera ortodoxa, no tuve clases de guitarra ni profesores. Fue todo de una proceso muy introspectivo, lo único que hacía era comprar álbumes, escucharlos y elaborar ideas, pero no las compartía. Nadie sabía sobre lo que estaba haciendo, ni siquiera mis papás”, relata en conversación con Paniko.

¿Recuerdas qué te inspiraba en ese tiempo?

—Sí, el Apocalípsis. Siempre he tenido una mente un poco oscura. Me gustaba mucho el concepto de que el mundo se estaba acabando y todo lo relacionado a las distopías, la mayoría de mis letras estaban basadas en eso. No he cambiado tanto en ese sentido, solo que ahora es un poco más etéreo. 

¿Cómo pasaste de escribir solo en tu habitación a hacerlo en un estudio?

Lo hice cuando entré en la adolescencia. Recuerdo que buscaba productores en internet y muchos no me gustaban en términos de calidad de sonido, hasta que un día encontré una banda a través de Facebook y me gustó mucho, así que investigué y descubrí que su productor era Pablo Stipicic. Lo contacté y le mandé un demo que le cargó, me mandó un correo diciéndome todos los errores que tenía, pero me dijo que igual estaba interesado en mi proyecto. Primero inicié con un productor que era colega de él y juntos elaboramos canciones que después le gustaron mucho, hasta que finalmente accedió a trabajar conmigo. Stipicic fue mi mentor en esa etapa, él me introdujo en el mundo de la producción musical. 

Dentro de tus obras disponibles en la actualidad, ¿se encuentra alguna de las canciones que hiciste con él?

—“Keys” y “Losing you” todavía existen en mi carrera artística y las considero como mis primeras canciones siendo yo. Era todo muy natural, llevaba mis ideas, él las entendía y me ayudaba a materializarlas de una manera en que yo no podía en aquel entonces.

Desde Los Andes hacia las capitales del mundo

A los 18 años, Matiss Evreoux se trasladó a Estados Unidos para estudiar producción en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y así hacerse un espacio en la escena de la costa oeste. 

Según relata, en aquel entonces solía viajar con frecuencia a Londres, ciudad británica que recibía a una extensa lista de músicos underground en sus clubes nocturnos y fiestas ilegales. 

“Ahí encontré una comunidad de gente que hacía música electrónica, pero lo más importante para mí fue que compartí con SOPHIE”, relata.

Aquella artista, quien falleció en enero de 2021 tras caer accidentalmente de la azotea de un edificio, aun se mantiene como uno de los nombres más respetados de la electrónica y el art pop, además de ser recordada como un ícono de culto para la comunidad LGBTIQ+.

El primer contacto entre Evreoux y la autora de “Inmaterial” se inició a través de Louby McLoughlin, una estilista a la que contactó para desarrollar una sesión de fotos. En aquel entonces, ella trabajaba con la mayoría de los compositores relacionados a la discográfica PC Music, tales como Charli XCX, A.G. Cook y Hannah Diamond.

Rápidamente, el músico y la artista visual entablaron una amistad y no pasó mucho tiempo hasta que ella lo empezó a llevar a fiestas con intérpretes de la escena británica. SOPHIE frecuentaba estos eventos.

“En ese momento, ella vivía entre Londres y Los Ángeles y cuando volví de nuevo a California, ella también estaba acá. Nos empezamos a encontrar seguido en estos raves ilegales”, dice Evreoux.

¿Sientes que esas instancias influyeron en tu estilo de producción musical?


—Fueron muy importantes en mi formación como artista electrónico, aprendí mucho de los raves, todas las fiestas ilegales tenían el sonido de PC Music en ese entonces. Había mucha conexión entre las escenas de Londres y Los Ángeles. SOPHIE era la DJ de casi todos esos eventos, cada vez que se organizaba algo, se le contemplaba como la número uno. Nunca tuvimos una amistad cercana ni nada por el estilo, pero sí la conocía y nos veíamos seguido, nuestra interacción era muy buena.

¿Hay algún momento con SOPHIE que recuerdes en particular?

—Sí, cuando hizo un concierto en Los Ángeles para estrenar OIL OF EVERY PEARL’S UN-SIDES (2018) y fui invitado al backstage. Fue una noche muy importante, Kim Petras y Charli XCX se conocieron ahí y había muchos productores musicales de renombre. Nunca antes había estado en el backstage de una presentación mayor de ese tipo. Fue la primera vez que me sentí incluído en la industria de la música acá en California y fue gracias a ella.

Distopía y segregación

En 2020, Matiss Evreoux publicó How Everyone Lost Their Minds, una producción de seis títulos que recoge sus vivencias a través de texturas electrónicas oscuras que se presentan en clave de pop, mediante una estética distópica que asegura sentir como propia.

En ese periodo, el músico ya contaba con un representante, había terminado sus estudios, frecuentaba estudios de grabación y recibía ofertas recurrentes para desempeñarse como artista pop. Pero una de ellas despertó profundamente su atención. 

El equipo de Kesha —autora de éxitos como “TiK ToK”, “Die Young” y “We R Who We R”— lo contactó para una colaboración musical en el podcast Electric Easy (2021), en el cual ella destaca como productora ejecutiva de la obra creada por Vanya Asher y protagonizada por la cantante Chloe Bailey. 

Evreoux, quien seguía la carrera de la popstar desde su niñez, escuchó la propuesta. 

La trama se sitúa en un universo de ciencia ficción en el que un virus similar al VIH circula entre la población y provoca la muerte de los humanos que tienen sexo con robots. Esto genera que los cyborgs se conviertan en una comunidad segregada y discriminada por el resto de la población.


En ese contexto, la líder suprema de una mafia envía a sus subordinados a matar una androide que entabló una relación lésbica con su hija, quien posteriormente falleció tras contraer el agente patógeno. Pero a pesar de su poder, uno de los matones termina enamorándose de la androide, hasta el punto en que decide escaparse con ella para evitar que sea asesinada.

Aquella historia de amor prohibido despertó profundamente la atención de Evreoux, por lo que decidió aceptar el desafío.

“Me dijeron que habían escuchado mi música actual y que pensaron que yo podría aportar satisfactoriamente en las partes ambientadas en raves ilegales. También escribí una canción específicamente para el proyecto y Chloe Bailey canta las letras que escribí en un capítulo que es fundamental en el arco narrativo”, comenta.


—¿Cómo te inspiraste?

—Mi principal fuente de inspiración fue el libreto, lo leía varias veces y luego iba a mi estudio a trabajar en ideas que después le mandaba al equipo. Siento que la metodología fue muy sincronizada, estuvimos en la misma mentalidad. 


—¿Sientes diferencias entre hacer música para tu carrera solista y hacerla para otros proyectos?

—Aquí me dieron toda la libertad artística para hacer lo que quisiera, por lo que fue casi lo mismo. Solo me daban una dirección para trabajar en base a lo que se buscaba en cada escena. La mayoría del tiempo, trabajé de la misma manera en que lo hago siempre. Siento que me consideraron porque la atmósfera que se quería crear tenía sentido con lo que hago en mis propias canciones.

—¿Cómo interpretas el escenario social que se aborda en Electric Easy?

—Siento que se tocan muchas aristas políticas de la realidad actual en Estados Unidos. Si bien la historia es de ciencia ficción, se entiende que hay situaciones que también están pasando acá, tales como la transfobia, el racismo, el clasismo y la segregación. Muchos de los personajes están inspirados en personas que conocemos.

—¿Cuál fue la reflexión que más te cautivó?

—Siento que todos tenemos más aspectos en común que diferencias. Da lo mismo tu identidad sexual o tu etnia, todos experimentamos sentimientos a través de la experiencia humana, desde la felicidad hasta la tristeza y el dolor. Creo que eso nos unifica más que separarnos. Al final, los androides terminan siendo iguales que los humanos, porque a pesar de la represión, llegan a sentir lo mismo. Ese es el mensaje que más me gusta del podcast. La gente se separa demasiado, si eres cuico o flaite, eso está en tu cabeza. No va a pasar nada si rompes esas reglas, son solo imaginarias.

—¿Cuáles son tus objetivos en el futuro cercano?

Voy a publicar dos sencillos más en lo que queda del año y espero poder sacar mi álbum en enero de 2022. Este contará con la colaboración de nombres icónicos de la escena electrónica y pop. Son 12 canciones y también estoy preparando videos y las coreografías de mis presentaciones en vivo. Quiero que mi álbum transporte hacia algún lugar y que sea entendible para la gente, que todo haga sentido inmediatamente.

Matiss Evreoux: el productor chileno en la mira de Kesha

Sobre el autor:

Alexis Paiva Mack

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