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Tren al nihilismo

por · Abril de 2016

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Abriendo caminos, entre bosques espesos y vistas en altura, el hombre se carga de una maldición en el amague de asesinar a otro: «En el verano de 1917 Robert Grainier participó en el intento de matar a un jornalero chino al que habían pillado robando, o al menos lo acusaban de haber robado, en los almacenes de la compañía ferroviaria Spokane International, en el corredor septentrional de Idaho». Grainier, el protagonista de Sueños de trenes, de Denis Johnson, es un pionero que trabaja abriendo caminos para la construcción de las vías del tren que recorre Idaho. Como la suya, las vidas de los personajes que deambulan por los primeros destellos del siglo XX son las vidas de los hombres encallecidos de las montañas que levantaron el esqueleto metálico de toda una nación. Hombres rodeados de belleza y fatalidad, cruzados por el trabajo duro, las pérdidas y un timón tan duro que nunca dejó de apuntar hacia adelante («Y de pronto todo se volvió negro. Y aquella época desapareció para siempre»). En Sueños de trenes, publicada originalmente en las páginas de la revista The Paris Review en 2002, no hay más que eso, pero tampoco menos: Grainier es un pionero convencido, en una época en constante mutación, y su historia es terminal. Como las locomotoras, el mundo avanza y no se detiene a pesar de todo: escenas brutales, supersticiones indias, grandes paisajes de montañas, bosques, aserraderos y el murmullo de los primeros aviones y televisores.

Rodrigo Fresán, que alguna vez tradujo al español a Johnson, anota de Grainier: «Su vida es un riel que fluye y no tiene mucho sentido contar más de aquello que debe ser leído como lo cuenta Johnson». Para quienes no lo tengan en su radar, Johnson es un autor de prosa austera, conocido como poeta por su habilidad para destilar, de cada amalgama de acción y detalles, una gema lírica, y al menos un par de libros tremendos: su novela sobre la guerra de Vietnam, Árbol de humo, y el volumen de relatos Hijo de Jesús; libros que se van oscureciendo y cargando hasta iluminar un nihilismo profundo.

En 1935, en el prólogo de una serie de cuentos breves sobre villanos diversos, Borges escribió que la vida entera de un hombre se puede reducir a dos o tres escenas. En menos de 140 páginas, Sueños de trenes levanta la epopeya de una existencia larga y más bien empobrecida. La odisea de un hombre enterrado en vida, que recuerda los viajes en tren: cualquiera que se haya subido a uno entiende que, de vez en cuando, viene una ligera sacudida, la desorientación durante las noches, un molesto cabeceo errático durante el frenado y a seguir adelante.

johnson

Sueños de trenes
Denis Johnson (traducción de Javier Calvo)
Literatura Random House, 2016
137 p. — Ref. $12.000

Tren al nihilismo

Sobre el autor:

Felipe Ojeda (@paniko).

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