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El amigo buena onda

por · Abril de 2017

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Recorrer el Parque O’Higgins completo. Llegar al Acer Stage –al lado de la cúpula– y encontrarme con un mar de gente. Toda una sorpresa.

No esperaba que muchos conocieran a Vance Joy –excepto por “Riptide”, canción conocidísima gracias a una tienda de retail– pero lo cierto es que ese escenario le quedó chico. No por sus canciones pegajosas, ni menos por su carisma o la simpatía hacia el público. Le quedó chico porque cientos de jóvenes repletaron el lugar. «Hola Chile, es bacán estar aquí», dijo el australiano, tras terminar su primera canción, en un español primerizo, de una persona que al parecer se aprendió esa frase para comenzar de forma más cercana su show. Durante la hora que tocó su música, no lo volvió a hacer. Al menos no en español.

Temas como “Red Eye”, “Winds Of Change” o “All I Ever Wanted”, hicieron cantar a los más fanáticos, pero no fue hasta “Fire And The Flood” que los gritos se hicieron escuchar. Su último éxito fue coreado por muchos y, al finalizar, fue acompañado del infaltable «mijito rico» de adolescentes agolpadas frente al escenario. Muchas sobre los hombros de sus parejas o amigos, envueltas con las banderas de Canadá o Estados Unidos. Ninguna de Australia.

Luego de eso el ambiente se volvió a calmar. Temas poco conocidos, pero que bien servían de ruido ambiente, música para pasar la tarde. Y ahí fue cuando mire a mí alrededor. No solo estaba lleno de gente de pie frente al escenario. Había cientos de personas sentadas en el pasto, en grupo, en pareja, solas. De todas las edades. Acostadas sobre sus mantas, almorzando o sencillamente escuchando la música. «Esta canción la conozco», oí a mi costado cuando sonó “Georgia”, pero esa persona no corrió, ni mucho menos. Solo siguió escuchando el tema, sentada, conversando con la persona que tenía al lado. Esa era la tónica para muchos. Estaba la fanaticada frente al escenario, cantando, gritando y, por otro lado, los más calmados, que aprovecharon el pastito y la música amigable para descansar.

Durante la tarde también sonaron “Who Am I” y “Best That I Can”. Incluso Vance Joy entonó una nueva canción, “Call if you need me”, la que por cierto, fue uno de los puntos bajos de su presentación. No solo porque nadie la conociera, sino porque era lenta y hasta un poco melosa. A pesar de eso, el cantautor demostró tener buena voz y habilidad para escribir canciones pegajosas. Su disco Dream Your Life Away así lo demuestra. El cantante y compositor australiano no pareciera ser la gran promesa del indie pop, pero cuenta con un beneficio que no muchos tienen, ser el amigo buena onda, el que si aprovecha bien puede llevarlo al éxito más allá del retail.


El amigo buena onda

Sobre el autor:

Valentina Gilabert

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