Ausencia de color

por · Noviembre de 2015

Sin las actuaciones de Sergio Hernández y Emilio Edwards, En la gama de los grises, el debut del director Claudio Marcone, estaría en serios problemas.

Publicidad

Sin las actuaciones de Sergio Hernández y Emilio Edwards, el debut del director Claudio Marcone estaría en serios problemas. En la gama de los grises, la película, es una obra con diagnóstico de trastorno distímico, donde poco trasciende y prevalece un mal logrado minimalismo.

Bruno (Francisco Celhay) es un hombre con crisis de identidad: se masturba en un cuarto de tablas dentro del patio de una casa ñuñoína, donde se desviste y se ducha varias veces ante la mirada del espectador/espía que hace su registro a hurtadillas, imitando el posible imaginario de la rutina de un sauna gay. Tal vez de esa manera el personaje ha modelado su sexualidad, como un voyeur acostumbrado al sexo casual y urgente.

Allí, el cuerpo despojado de este profesional que carretea en barrio Italia, se confunde con la curiosa geografía de un Santiago fotografiado con cariño por Andrés Jordán. Allí Bruno es un arquitecto que ha optado por el autoexilio ante su mujer, Soledad (Daniela Ramírez), y el hijo de ambos, Daniel (Matías Torres). No los quiere dañar. Hay algo que él sabe de sí mismo pero que aún no tiene resuelto, siendo su abuelo Toto (Sergio Hernández) su gran confesor. O eso, al menos, hasta que conoce a Fer (Emilio Edwards), un nuevo compañero de trabajo sin ningún tipo de taras ni imposiciones, con quien decide explorar su homoerótica contenida.

Desde ese cruce con Fer que todo sucede de forma lánguida, aunque haya momentos de humor sutil en este inicial bromance. Si bien chico-conoce-a-chico es una arena explorada en pocas ocasiones por el cine chileno (Drama, Otra película de amor, Mi último round), la angustia y la flagelación de saberse un traidor a la heteronorma apenas se perciben aquí. Las palpitaciones y ansiedades de ese descubrimiento atronador son reemplazadas por una tabla de Pantone monocromática, en donde no hay riesgos ni visceralidades.

Bruno podría colarse entre los asistentes de un día de semana a Club Soda o al Fausto, y luego de terminar el primer destilado escapar por el miedo a toparse con algún conocido aún en el clóset, o de ser delatado por algún amigo gay. Bruno teme mucho y se confunde más de la cuenta. Se subentiende que su entorno es progre, lo cual no garantiza mucho actualmente.

Mientras Bruno atraviesa la ciudad con destreza, nosotros debemos sortear un puente mal montado con escenas toscamente conectadas entre sí. Cargada de ripios intelectuales y escrita cómodamente, con momentos más cercanos a una-producción-dramática-de-las-tres-de-la-tarde que a un largometraje propiamente tal, En la gama de los grises está a medio camino entre el realismo sucio y un melodrama fassbinderiano.

Los espectadores queer-sub-20 de seguro amarán identificarse con referentes sexuados y guapos nacidos acá, sin tener que esperar a ver sin ropa a James Franco o a Zac Efron en su siguiente estreno. Esto a propósito de una escena de sexo emocionante y acalorada en justas dosis. Sin embargo, este debut decide no ahondar en nada que lo haga remecer su zona de seguridad, quedando frustrado todo el vendaval de emociones que pudo haber sido.

Sobre el autor:

Fernando Delgado es comunicador audiovisual y guionista de series y teleseries en TVN, MEGA y CHV.

Comentarios