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Carla Morrison: “Por lo general soy muy llorona”

por · Febrero de 2013

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Se ve en youtube, minuto 3:50: la canción termina y Carla Morrison, justo cuando canta «déjenme llorar», quiebra la voz y rompe en un llanto intenso. No es parte de su show habitual, ni lo hace cada vez que canta esa canción. Son lágrimas reales.

Fue el año pasado, ante más de ocho mil personas en la Carpa Danup, la más grande del festival Vive Latino. Toda la gente, como se escucha, gritando cada letra de “Déjenme llorar”. A pesar de ser su tema más nuevo en ese momento, automáticamente se transforma en un himno del desamor, coreado como la más antigua e inmortal de las canciones tristes mexicanas.

Cuando Morrison para de cantar, llora y agradece, y las ochomil levantan un grito enorme y merecido, que la termina de consolidar como la nueva referente del pop femenino de su país.

—¿Qué pasa por tu cabeza en un momento así —le preguntamos—, con toda esa gente cantando y llorando junto a ti?
—¡Pues pasan por mi cabeza muchas cosas!

Desde el teléfono en alguna parte de los Estados Unidos Mexicanos, después de estar respondiendo toda la tarde preguntas para Chile y otros países, Carla Morrison suena cansada y con voz de que ya todo está dicho. Es la tortura de la ronda de entrevistas, donde se dicen las mismas cosas simulando no haberlas dicho nunca antes, aparentando que esa pregunta repetida y cliché que el periodista plantea con orgullo la ha sorprendido por su originalidad. Pero Morrison es solidaria, y a pesar del cansancio mantiene la disposición y la buena onda.

—Para mí fue muy emotivo cantar esa canción —continúa—, pues porque, vaya, fue una canción que obviamente le hice a una persona y que fue muy difícil componer. No fue difícil, vaya: fue difícil sacar todo lo que yo traía dentro y, nada, fue muy fuerte para mí. Y estaba pensando: estoy cantando esta canción, la gente está súper disfrutándolo, están todos aquí acompañándome, mis amigos en la banda, mi familia, mi gente desde mi tierra, Tecate, me estaban viendo. Para mí fue súper emotivo y no había manera de evitar el llorar, porque era demasiado bello estar ahí y poder presenciar algo así que no muchos pueden.

Aunque ese fue su segundo Vive Latino, la carrera de Carla Morrison (Tecate, México, 1986) ha sido corta y fulminante. Recién el año pasado estrenó su primer largaduración —llamado igual que la canción, Déjenme llorar— y antes de haberlo lanzado ya sus temas previos sonaban en las radios y sus shows se llenaban por todo el país. El 2010 la amadrinó Natalia Lafourcade y al año siguiente estaba teloneando a Julieta Venegas en una gira nacional. Su voz de susurro, sus letras directas y sus melodías sencillas llamaron la atención de los grandes sellos, que la vieron a ella como una esperanza más para mantener a la vieja maquinaria discográfica con vida. Pero Morrison, que sabía que el éxito era solo una consecuencia de sus buenas canciones y no su fin, les dijo muchas gracias pero no, y se mantuvo independiente. Así, con un absoluto control sobre sus discos, su agenda y su imagen, la compositora consiguió ser, según iTunes, la artista mexicana del año, ganar dos Grammy Latino y además ser nominada para los Grammys gringos. Y, por supuesto, ser considerada para el Lollapalooza Chile 2013, con side show incluido.

¿Esa decisión de no estar en una multinacional la tomaste por principios o como estrategia comercial?
—No, no no, por principios míos. Porque yo quería ser independiente y nunca me ha parecido ser parte de una disquera. No porque tenga algo contra ellas, sino porque simplemente nunca me hizo como clic, como que nunca me pareció normal, vaya.

¿Y qué sentiste cuando, en tan poco tiempo, pasaste de grabar el disco en tu propia casa a estar sentada junto a Arjona, Juanes o Don Omar en los Grammy Latino?
—Pues fue bastante abrumador, bastante loco, la verdad. No me lo esperaba para nada, pero lo disfruté mucho. Cómo te puedo decir. Vaya, le di la importancia que se necesita pero no me… yo hago música por hacer música, no por algún premio o por estar alrededor de esa gente, pero igual los aprecio y, vaya, los respeto, y para mí fue muy bonito.

El año pasado, también, estuviste muy vinculada con el movimiento estudiantil mexicano #YoSoy132, que buscaba cambiar el tipo de democracia que impera en tu país. Ese activismo, ¿tiene que ver con un compromiso artístico o más bien personal y ciudadano?
—Pues empezó siendo más como ciudadano, y luego se convirtió en artístico. Empecé siendo algo como ciudadana que soy de este país, pero luego Natalia Lafourcade hizo una canción que se llama “Derecho de Nacimiento”, a la cual ella me invitó a participar, y pues ya de ahí se volvió más artístico también. Fue toda una onda de apoyar al pueblo porque, al menos yo, soy del pueblo también, y para mí era importante que la gente supiera que me interesaba que se validaran nuestros votos y nuestro pensamiento en cuanto a la situación política del país, que está pues hecha muy mierda. Yo sigo involucrada como ciudadana, hasta ahora, y contenta de ser parte de la juventud que ahora abraza mi país. Porque vaya que somos muchos que estamos inconformes y queremos que cambien las cosas.

¿Crees que un músico popular, que posee cierta masividad, tiene necesariamente un compromiso social?
—Creo que va por cada uno. Obviamente si eres músico mucha gente sabe de ti, te conoce, y creo que eso simplemente ayuda a todo el mundo a que las cosas se comuniquen más rápido, y que mucha gente se entere de lo que está pasando. Pero es cosa de cada quien. La verdad, yo no responsabilizaría a nadie.

***

—Por lo general soy muy llorona, jaja.

Volvemos a youtube, a “Déjenme llorar”, su video del Vive Latino y esas lágrimas que sacan escalofríos al verlas repetidas. Acostumbrados a tanto profesionalismo y apatías de los músicos sobre el escenario, toda esa honestidad y transparencia que desborda de Carla Morrison hacen caer una duda: ¿esa intensidad tan potente no resultará a veces muy desgastante, al estar manifestándola constantemente tanto en las canciones como en las presentaciones en vivo?

—¡Sí, claro! —responde Morrison—. Es muy desgastante y más para una persona como yo. Soy la persona más emocional que hay, jaja. Yo siempre le digo a mi novio: «Perdón, pero estás con la mujer más emo del país, así que te aguantas». Es muy desgastante, pero trato de disfrutarlo y de verle el mejor lado a las cosas.

Por último, la pregunta obligada: ¿cómo se gestó y que te pareció el resultado de la colaboración en el último disco de Gepe (en la canción “Bailar bien, bailar mal”), y si planean hacer algo juntos para Lollapalooza Chile?
—Pues para mí fue súper bonito, porque me gusta mucho el trabajo de Gepe. Creo que es muy bonito, y el hecho de que me invitara pues fue muy halagador. Nada, ojalá en el Lollapalooza o en algún momento podamos cantar la canción juntos, ya que ha sido un poco un problema el poder cantarla juntos porque como yo siempre estoy ocupada, haciendo tantas cosas, es difícil para mí quedar bien con Gepe. Pero bien, quedé muy contenta con el resultado y la canción es muy bonita. Aparte de que yo nunca canto canciones felices entonces fue una colaboración muy rica.

Carla Morrison: “Por lo general soy muy llorona”

Sobre el autor:

Cristóbal Bley es periodista y editor de paniko.cl.

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