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Coachella 2011: día uno

por · Abril de 2011

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Instantáneas y algunas impresiones desde Indio, California, del primer día de la versión 2011 de Coachella. Cee Lo Green, Interpol, Crystal Castles, Black Keys y otros tantos.

// Por: Felipe Mañalich • Fotos: Cristián Sepúlveda. Enviados especiales en Indio.

Llegar a Coachella no es llegar a sólo un festival, es un encuentro de más de noventa mil almas reunidas entorno a un pretexto: la mejor música del planeta. Y no en cualquier contexto, ya que la organización es superlativa y si bien el hilo conductor es el inglés, los multiculturales asistentes generan una suerte de Torre de Babel donde el lenguaje en común es la sana convivencia, el respeto al medio ambiente y la tolerancia.

El inmenso club de polo que nos congrega lo hace aún más ameno, gracias a que uno levita sobre un inmaculado pasto verde y digo que uno levita porque ese mismo pasto homenajea al aroma a grass que se respira en cada metro cuadrado del recinto.

Al mismo tiempo, la gran mayoría del público parece ser integrante de alguna banda, lo que lo hace un espectáculo en sí mismo. No hemos escuchado a ninguna agrupación y la sensación de “estamos pagados” ya se siente. Salud por eso y vamos pidiendo un par de cervezas en el bien dispuesto Beer Garden, para que no sea coincidencia que las últimas dos sílabas de este lugar sean Chella.

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La idea inicial era que la experiencia audiovisual comenzara con !!!, pero dada la abrumadora congestión vehicular en el acceso, tuvo que ser reemplazada por The Drums. Tuvimos el agrado de conversar con Jonathan, su front man, luego de su sólida performance y a dos semanas de su pasada por Lollapalooza Chile comparamos su experiencia en ambos festivales. En Chile le gustó que su show pudo ser menos programado, por ende más explosivo. Aprovechó para piropear nuestro hogar y hablar de los quiltros presentes como audiencia (de hecho se quiso traer uno, pero su mánager no lo permitió). ¡Guau! Literalmente.

Cee Lo Green subió aún más la temperatura en el escenario principal (recordemos que estamos en el desierto) gracias a hits como “Crazy”. De esta manera las chicas californianas se empezaban a soltar. Luego la banda oceánica Tame Impala se escuchaba de fondo y era el motivo de conversación entre nosotros y un grupo de hiperventilados australianos. Después Lauryn Hill interpreta aceleradas versiones de sus temas y los de The Fugees dejando en claro que su mejor época ya fue y es poco probable que vuelva.

El sector V.I.P. rinde tributo a su sigla. Una calmada Paris Hilton se pasea, Danny De Vito conversa con todo el mundo y Tara Reid luce un rostro bastante a mal traer. Mientras pedimos algo para tomar, el hombro que frota el mío en la barra es el de Alessandra Ambrosio, quizás el más angelical de los ángeles de Victoria’s Secret, quien pide un Vodka con sugar free Redbull. Estamos en eso cuando vivimos lo más impresionante de todo el día y quizás de todas nuestras vidas: a un metro nuestro camina Sir Paul McCartney. Lo saludamos de la mano y se muestra amable. ¡CTM!

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Volviendo a lo nuestro, a las 19:00 horas dan el campanazo inicial entre las batallas de bandas que se topan en horario. Parte la disyuntiva de qué escuchar. ¿Interpol o Cold War Kids? La banda liderada por Paul Banks gana y presenciamos un show de categoría. Un recorrido por sus cuatro discos satisface gracias al profesionalismo de sus interpretaciones, donde no tuvimos tiempo de echar de menos a su antiguo bajista y gracias a nuestros patrocinadores logramos estar tan cerca, incluso para presenciar el diente de plata del vocalista. Otro salud por eso y vamos por unos destilados oriundos de Tenessee.

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La segunda disputa tuvo como vencedor a Black Keys sobre Brandon Flowers (en formato solista). Menos mal, porque estuvo excelente. Luego otro brebaje y de gira por los ambientes bailables. Cut Copy toca realmente, no como en Chile para el año nuevo recién pasado, que daba la impresión que era casi puro playback. El lugar está en llamas. El calor es intenso y la gente también, donde muchos “poncean” sin saber que “ponceo” es el nombre que le damos a lo que están haciendo. Luego hubo que sacrificar gran parte de Crystal Castles, que no estuvo ni cerca de lo estruendoso que estuvo por nuestras latitudes, para ir a ver y escuchar el plato más fuerte de la jornada: Kings Of Leon.

Aparecen los cuatro parientes y las asistentes se derriten principalmente por Caleb, el garraspado líder. Interpretan brutalmente canciones de toda su trayectoria, con muchas sorpresas antiguas, dado a que en uno de sus anuncios proclaman estar aburridos de sus nuevas canciones.

Algo más para calmar la sed y nutrir al espíritu y a bailar al son de Boys Noize. Somos un grupo grande de chilenos en el centro del huracán, cuando un compatriota se come una clásica mentita redonda. Al segundo una platinada sacada de “The Hills” lo increpa con sus labios para compartirla. Gran decepción de ella al percatarse de lo que era realmente. “But this is a mint” dice antes de irse.

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Volvemos al escenario grande para disfrutar a los hermanos químicos, que montan un espectáculo a la altura de su estatus de leyenda.

Estamos agotados y hacemos una salida a lo buen chilenos obviando el taco por caminos alternativos. Son las 03:30 am y pasamos al palacio de la grasa llamado Denny’s. Un menú con “Baconalia: a celebration of bacon” nos recibe sorprendiéndonos aún más con su oferta de Sundae con Maple y Bacon que no fue degustado. Wuaka- Wuakala. En fin, un bajoneo lleno de chatarra para terminar un día siete tenedores. Nos vemos mañana.

Coachella 2011: día uno

Sobre el autor:

Felipe Mañalich

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