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Cuando Sampaoli no fue bielsista

por · Julio de 2015

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sampaoli

Ayer miraba en ESPN a unos colombianos que tienen el dudoso talento de no dejar de hablar en todo el día. Desde el mediodía a la noche, en el noticiario y en programas de debate, hablan y hablan y hablan, siempre con el entusiasmo de quien acaba de salir de un retiro de silencio. Entre despachos y discusiones, uno dijo algo que resultó ser muy falso: que Jorge Sampaoli era más papista que el papa ―lo que en su caso significa que es más bielsista que el propio Marcelo Bielsa.

Mentira. Y la evidencia no es poca: Sampaoli prefiere posesión a verticalidad, y elige el control antes que el riesgo total. También, prefiere los millones de un banco español antes que la completa austeridad. No lo vamos a juzgar. Pero ese argumento equivocado, esa idea de que el entrenador de Chile es un kamikaze desbocado, patria o muerte venceremos, de alguna extraña manera ha conseguido instalarse no solo entre el público general ―que se traga fácil lo que hombres enchaquetados les predican con micrófono desde la caseta de una cancha― sino también entre los mismos comentaristas, tanto chilenos como extranjeros.

El bielsismo de Sampaoli no se discute. De hecho, solo así se entiende su éxito, tanto en la U como en la Selección: equipos directos, muy físicos, que doblan su presencia en las orillas y someten al contrario en la presión, estableciendo superioridad permanentemente. Yo dudo de otra cosa: de su ingenuidad, o más bien, de su capacidad de poner en riesgo un resultado en favor del estilo. De su integridad, desde un punto de vista más ético: no creo que Sampaoli sea tan honesto en su discurso como para no traicionarse cuando llegue el momento de hacerlo.

No son pocos los que anticipan que, jugando como lo ha hecho hasta ahora, es más probable que Chile pierda la final contra Argentina. Lo decían los colombianos de ESPN: el bielsismo no tiene un plan B, y si la Roja propone un partido de ida y vuelta le hará un gran favor al equipo de Messi. Lo dijo el Patrón Bermúdez: si Chile sigue con esta propuesta, Argentina no se lo va a perdonar.

Lo dijo también Ramón Díaz, el entrenador de Paraguay: salimos a atacarlos y nos metieron seis.

La memoria es corta y débil, eso lo sabemos, y en momentos como este se comprueba una vez más. El mejor partido de Sampaoli con la Selección fue cuando, a pesar de los discursos y las consignas, dejó el bielsismo de lado y privilegió el resultado: Chile dos España cero, todo un país en el delirio, y un estilo que se postergaba en pos de la clasificación.

«Me parece que el camino que ha tomado la Selección, en relación a la búsqueda de la obtención de un logro, va por el lugar correcto», dijo Sampaoli hace poco en una conferencia. «El protagonizar donde vayamos, el Mundial que hicimos, ganándole a España la posesión», agregó, deteniéndose en una idea que ha quedado como cierta: que Chile, ese 18 de junio de 2014 en el Maracaná, había superado a España con las armas de siempre. Queda lindo en el discurso, pero es completamente falso.

Fuente: WhoScored.com

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En ningún otro partido de la era Sampaoli la Selección tuvo una posesión de pelota tan baja: 34,6%. Muy probablemente, en ningún otro partido Chile tuvo la mitad de los tiros al arco (8) que el rival (16). Un solo córner frente a siete en contra. Como se ve en el mapa de calor, Chile corrió casi siempre en campo propio, seguramente defendiendo sin pelota; y la posición de los jugadores es indesmentible: los centrales españoles, Sergio Ramos y Javi Martínez, jugaron casi en la mitad de la cancha, mientras que no hay ningún volante chileno parado en el lado contrario. La Selección, ese día que nunca olvidaremos, fue un equipo de reacción y no de acción.

Fuente: WhoScored.com

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Ese será el partido que veremos mañana. Aunque esa España venía muriéndose, atragantada de ganar tanto, y esta Argentina está en crecimiento, hambrienta de ganar algo ya, la dinámica debería ser parecida. Sampaoli, más allá de su desgastada perorata amateur y barrial, lo que quiere es hacer historia con su apellido. Se ha cansado de demostrarlo en entrevistas a medios extranjeros: está enfermo por hacerse un nombre afuera, por dirigir en Europa, por volver a su país y vestir el buzo de la selección que ahora enfrenta. No tendrá otra oportunidad como esta, y nadie, ni su propio bielsista interno, logrará detenerlo.

Cuando Sampaoli no fue bielsista

Sobre el autor:

Cristóbal Bley es periodista y editor de paniko.cl.

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