El gran derrumbe

por · Mayo de 2015

Estadounidenses robando plasmas después de un devastador cataclismo. Esa imagen resulta ser lo más trascendente de Terremoto: la falla de San Andrés, cuyo más reconocible rostro resulta ser la ex estrella de la WWF, La Roca.

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terremoto

Más allá del logrado despliegue de efectos a disposición del caos y la destrucción masiva que puede liberar un terremoto grado nueve en San Francisco, es escaso y a ratos irrisorio el contenido del guión, son casi nulas las pretensiones autorales de la dirección de Brad Peyton (Viaje al centro de la Tierra 2, La Isla misteriosa), y hace agua el paupérrimo nivel actoral que entrega Terremoto: la falla de San Andrés, estreno protagonizado por Carla Gugino (Wayward Pines) y Dwayne Johnson (Rápido y Furioso 7), quien asume el rol de un resiliente padre de familia que vive días complicados.

Será el crítico movimiento de placas lo que vuelve a acercarlo a su ex mujer e hija, y a partir de entonces, la historia desbordará en un intenso amor por el cliché, la cursilería desatada y los diálogos trillados hasta el hartazgo. Ni siquiera se trata de un revival en la tradición del cine de catástrofe de antaño, generoso en títulos como La aventura del Poseidón (1972), Infierno en la torre (1974) o El Enjambre (1978), que destacaban entre otros puntos por su generoso casting con estrellas de diferentes épocas, y su eficaz manejo por la narrativa que oscilaba entre el melodrama, las secuencias de acción y los estratégicos toques de humor y suspenso, presentes en las producciones del legendario Irwin Allen, también conocido como «El maestro del desastre».

Extrañamente, lo que más destaca en Terremoto: la falla de San Andrés —a todas luces un guiño cáustico a nuestra historia reciente— es la secuencia de estadounidenses desvalijando un mall luego de la tragedia, cuando cargan los pick-up de sus camionetas con televisores plasma de amplias pulgadas.

Terremoto: la falla de San Andrés es una película chatarra —no en el sentido hidalgo de la acepción— y vacía, que se consume con la misma disposición de un combo agrandado de sabores aceitosos y edulcorados: satisfactoria al inicio, culposa mientras se come, y decepcionante hacia el final.

El gran derrumbe

Sobre el autor:

Fernando Delgado es comunicador audiovisual y guionista de series y teleseries en TVN, MEGA y CHV.

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