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Gabriel Osorio: aventuras animadas

por · Febrero de 2016

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El secreto, dice Gabriel Osorio (Santiago, 1984), de cuerpo flaco y voz suave, está en poner mucho de uno en el trabajo. Así explica este artista plástico el éxito que ha tenido Punkrobot, su productora de animación, que pasó de postular a pequeños fondos del Consejo Nacional de Televisión a vender sus productos a cadenas extranjeras.

Es lo que sucedió con Historia de un oso, el primer cortometraje de la compañía, ganador en el importante festival Anima Mundi de Brasil, y estrenado en el principal certamen del mundo, en Annecy, Francia. Tanta es su calidad, que consiguió algo inédito: ser el único Óscar que ha ganado una película hecha en Chile. Valió la pena el año y medio de trabajo y las 15 personas que trabajaron en él. «Puede parecer mucho para tan poco, considerando que dura solo diez minutos», dice Osorio, «pero en la animación digital el computador no hace nada. Si sales a filmar con cámara, el cielo, las nubes y las cosas ya existen. Acá hay que fabricarlas».

Historia de un oso está inspirada en el abuelo de Gabriel, exiliado político tras el Golpe de Estado de 1973. Al oso del corto lo raptan de un circo, lo alejan de su familia y lo obligan a vivir otra vida. A su abuelo le pasó igual. Para Osorio, esa intimidad es la que hace la diferencia en su trabajo. «Quiero creer que haber puesto tanto de mí en la historia hace que se sienta distinta. Lo hicimos a partir de algo personal y eso finalmente se reflejó», dice.

Mucho antes de todos estos premios y reconocimientos, Gabriel trabajó como animador en la película Papelucho y el Marciano. Allí conoció a Antonia Herrera, también artista, y juntos decidieron armar dos cosas: una productora y una familia. Así nació Punkrobot —«le puse así, yo creo, porque me fascinaba Robotech»—, un estudio comandado por este matrimonio que no para de crear proyectos. «Tomando once se nos ocurrió un día hacer una serie animada, Flipos, y con ella nos ganamos nuestro primer fondo. Así partimos. Es verdad que mezclamos el trabajo con el amor, pero así nos ha ido muy bien».

Otra serie, Muelín y Perlita, es un suceso en Brasil y fue comprada por Netflix, y el Canal+ de España adquirió los derechos de Historia de un oso, un cortometraje que, después de obtener el máximo premio de la industria cinematográfica, podría hacer despegar la animación nacional. «Acá hay talento y proyección, solo falta la difusión».

* Actualizamos este pequeño perfil de Gabriel Osorio, realizado a fines de 2014, cuando Historia de un oso sorprendía a todos convirtiéndose en el primer corto animado en ganar SANFIC.

Gabriel Osorio: aventuras animadas

Sobre el autor:

Cristóbal Bley es periodista y editor de paniko.cl.

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