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Pániko y locura en Coachella

por · Abril de 2011

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Ayer estuvimos con McCartney viendo a Cee Lo Green, Interpol y Black Keys en el desierto. En este segundo reporte desde Indio, California, Katy Perry, Yelle, Animal Collective, Arcade Fire, Empire of the Sun, y un montón de otros invitados en el camino.

// Por: Felipe Mañalich • Fotos: Cristián Sepúlveda. Enviados especiales en Indio.

Mayday! Houston, we’ve got a a problem. La trasnochada merienda de ayer se manifiesta de manera agresiva, por lo que la opción es partir el día más pausadamente.
La decisión es avalada por la jornada más “débil” del cuasi irreducible cartel, por lo que se nos permite arribar al festival un poco más tarde que el día anterior.

Luego que “Elvis left the bulding” nos montamos al carruaje en pos de Coachella Day Two. ¡Yija!

Los escenarios dispuestos para el encuentro son seis: Coachella Stage, Outdoor Theatre, Gobi, Mojave, Sahara y Oasis Dome. Luego de ingresar y de pasar por el stand donde regalan el más que necesario bloqueador solar, nos dirigimos al Gobi.

Yelle es quien da la patada inicial. Se muestra mucho más “aminada” y sofisticada que cuando visitó Chilito lindo y su marido la observa con cara de quinceañero enamorado desde la mesa de sonido. El público es receptivo haciendo que el baile sea un deber entre los asistentes. ¿Qué le hace una raya al tigre? Nosotros felices.

La intención es seguir moviendo el esqueleto, por lo que nos vamos hacia el Sahara, probablemente el más “tech” de los ambientes. Laidback Luke sólo baja la retaguardia para samplear bien seguido la cortina musical de “jump arund”, generando un terremoto por las miles de personas que saltan al unísono. El epicentro: nosotros.

Estamos sudados a más no poder, por lo que el Beer Garden nos recibe con los vasos abiertos. Tenemos que recuperar el tiempo perdido, por lo que no hay tregua previa al destilado. ¿Qué le hace una chimenea al viejo pascuero? Vamos que se puede.

Nos recostamos en el pasto para disfrutar a unos sorprendentes Bright Eyes y la tarde está mágica. Miles de personas hacia miles de direcciones sobre una eterna alfombra verde bajo un cielo lila con luna llena aún siendo de día, enmarcados por áridas montañas decoradas con palmeras. Gracias brutales.

Ok. Mucho existencialismo. Otro licor y vamos agarrando color. Hacemos un reconocimiento de terreno por el Oasis Dome, donde DJ Hype justifica el porqué la batería y el bajo (D&B) es un estilo en sí mismo. Sigue la travesía y volvemos al Sahara. Fedde le Grand tiene la escoba, el escobillón, el trapero y la aspiradora. El lugar lleno de modelocas bien locas se cae a pedazos por quienes nos movemos al ritmo del músico. Fue tanto baile que nos fue molecularmente imposible seguir haciendo lo mismo con Paul Van Dyk. Mejor. Queremos ver bandas.

De vuelta a la barra que nos alienta y aparece Alessandra & friends nuevamente, mientras en la otra esquina, con algunos centímetros menos, camina rodeada de amigos una deshinibida Katy Perry. Luego un breve relax al costado del Coachella Stage donde Mumford & Sons hacen lo suyo: zzz. Chino Navarrete style de lo fome.

Animal Collective se toma el escenario y es sorprendente como una banda que en nuestro país es absolutamente de nicho, acá es absolutamente masiva. Talento bordeando la genialidad.

El outdoor Theatre sirve de escenario para recibir la propuesta circense de Empire Of The Sun, quiénes realizan un show calcado al de Santiago, que igual se agradece, porque son y suenan de maravilla.

Ahora el destino es el Mojave que estando repleto, se prepara en silencio para recibir a The London Suede. Un recorrido por todos los discos de una de las bandas más importantes del brit pop nos remontan a las noches en la Blondie. Brett Anderson se ve y escucha mejor que nunca, como si la banda estuviese en un nuevo “Coming Up”, por citar el disco que los hizo mundialmente conocidos.

El buen audio y el delicioso ambiente hace que el reloj pase desapercibido, lo que estuvo a punto de jugarnos una mala pasada. ¡Cáspitas, rayos y centellas! A correr se ha dicho. El destino: Coachella Stage… again.

Llegamos con buen timing a segundos de uno de los platos más esperados por nosotros y por la mayoría de los audio-comensales: Arcade Fire. Los canadienses hacen uno de los mejores recitales que hemos podido experimentar. Había tenido el agrado de verlos para la gira del Neon Bible, pero ahora están catapultados en la categoría de mega banda y no decepcionan, sino que todo lo contrario. Incluso se dan el lujo de volver para interpretar más canciones, cosa bastante extraña en un festival, pero los oídos de los fans de la banda recientemente ganadora del Grammy al mejor disco del año se lo merecen. Nos quedamos con la sensación de que no faltó melodía alguna, por lo que la sonrisa en nuestro caso es de oreja a oreja y en otros de piercing a piercing. Fireworks para Arcade Fire.

Es el final del día del medio y el sabor es que nos acabamos de comer el jamón del sándwich. Pero que se acabe el día dos de Coachella no significa que se acabe el día para sus asistentes. Vamos en camino a una After Party que nos invitaron y vamos dichosos. Nos vemos mañana, o quizás, más rato.

Pániko y locura en Coachella

Sobre el autor:

Felipe Mañalich

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