Publicidad

Niños escritores

por · Abril de 2014

Publicidad

Muchos han dicho que la memoria se encarga de filtrar, de borrar los momentos duros y trágicos. Que en el cerebro, automáticamente, no quedarán más que vestigios de un sabor amargo en un momento determinado: el dolor tal como se vivió nunca será el mismo. Pero qué pasa cuando año a año todo el mundo te obliga a recordar esa etapa oscura, cuando la angustia no te pertenece y es de toda una generación que creció ahuyentada por el mismo fantasma. Un espectro sin rostro claro al que odiar, sin un cuerpo que lo distinga y que te haga querer matarlo. Algo aún más etéreo que el monstruo que se esconde en el clóset y te espera todas las noches.

Más allá de la figura de Augusto Pinochet, los catorce autores que componen Volver a los 17. Recuerdos de una generación en dictadura (2013, Planeta) se enfrentaron, siendo niños, a una nebulosa: una falta de información constante que se contrastaba con la certeza de que algo terrible estaba pasando al lado de ellos. Estos escritores y periodistas escarban en sus recuerdos (y en los que han construido para ellos) para contar cómo fue vivir en la etapa más perversa de Chile, cuando todos querían protegerlos y ellos solo querían ser parte.

volver a los 17El libro funciona como un total (obviando la tapa desabrida, digna de Planeta). Las voces que aquí conviven perfectamente podrían ser una sola. Si bien los contextos sociales y familiares son muy distintos (está la nieta de Luis Corvalán como también un niño del Verbo Divino), la mirada de los hechos, el tono melancólico y la rabia que explota con cada recuerdo hacen de esta recopilación, a cargo del periodista Óscar Contardo (autor de los libros Siútico, Raro y Santiago capital), una radiografía de lo que vivió la sociedad chilena en esos tiempos. En este caso, mejor que nunca, funciona el manoseado dicho de que los niños no mienten.

Los dos únicos textos que pierden el tono son, precisamente, los que no fueron escritos para este libro: “El Sur” de Daniel Villalobos y “Mis documentos”, de Alejandro Zambra. Esos dos capítulos son fragmentos de libros que los autores publicaron antes y después que apareciese Volver a los 17, pero que seguramente escribieron pensando en sus —precisos y destacables— proyectos independientes.

Andrea Insunza, en su relato “Familias como la nuestra”, más allá de una historia personal digna de la mejor literatura, aborda la relación madre-hija en dictadura que se resume así: «Me dijo una de esas frases que quizás tienen sentido cuando realmente se viven: que la muerte se combate con la vida, que habían sido felices a pesar de todo. Y también me dijo: “A veces me sentía culpable porque tenía que darte leche cuando sentía pena”.»

Sobre el final de la crónica “El Huerto de los olivos”, de Patricio Fernández, hay una frase que justifica a los quince protagonistas de este libro. «Para los autores de mi generación no ha sido fácil escribir como adultos. Casi todos los buenos libros del último tiempo hablan de historias de infancia. A los hijos de la dictadura nos ha costado crecer».
A pesar que la dictadura le asesinó grandes artistas a Chile, no tomó en cuenta que, al mismo tiempo, estaba engendrando otros miles que se tomarían revancha. Pequeños niños que al crecer lo primero que querrían poner sobre un papel era lo que durante diecisiete años los militares se esforzaron tanto en borrar.

Volver a los 17. Recuerdos de una generación en dictadura
Varios autores, ed. Óscar Contardo
Editorial Planeta, 2013
252 p. — Ref. $12.500

Niños escritores

Sobre el autor:

José Pablo Harz (@jpharz).

Comentarios