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Moonrise Kingdom: hermoso desastre

por · Septiembre de 2012

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Sam Shakusky es scout, pintor, cartógrafo, experto en campamentos y temerario de 12 años. Sus padres han fallecido y él está dispuesto a escapar de su vida. Suzy Bichop es amante de la lectura de ficción y extraterrestres, tiene un gato, disfruta de la música, baila, a veces actúa en la iglesia y tiene la misma edad de Sam. Es una niña problema, odia a sus padres debido a la patética relación que sostienen, y sí: también está dispuesta a escapar.

Estos son los protagonistas del nuevo filme de Wes Anderson, Moonrise Kingdom (2012), actualmente en cartelera. Una historia que es más bien pura emoción, musicalizada con la intensidad de Don Henry Purcell y la cremosidad del pop americano de la década de los 60.

Ambientada en Nueva Inglaterra, la pareja adolescente se aventura en una empresa de liberación de su niñez por los bellos territorios del noreste de Estados Unidos. Lo que tendrá a un guía scout (Edward Norton), a un policía (Bruce Willis) y un matrimonio quebrado (Bill Murray y Frances Mcdormand) pendientes de la fuga.

Anderson narra esta historia con la misma ternura y claridad con que las madres lo hacen a sus hijos. En este caso, no hay madre, pero sí un narrador que puede hablar con el espectador y con los personajes de la película, muy en el estilo que Woody Allen acostumbra utilizar.

Moonrise Kingdom es un cuento de niños, interpretado espectacularmente por niños, que bien podemos ser nosotros mismos.

Muy al estilo de Françoise Truffaut en Les quatre cents coups, Sam Shakusky podría ser el personaje atormentado de Antoine Doinel. Un niño que aprende a sentir la vida más al filo producto de los golpes que esta le proporciona. Un álter-ego del director del filme francés, que quizás sirvió de inspiración para generar al scout que no le teme a la soledad y que hasta es capaz de combatirla tanto como a los que se la enrostran.

Estamos ante una película refrescante, pero a su vez tormentosa. Donde los protagonistas enseñan que el amor, la vida y el miedo se tienen que pasar por una juguera y tomarse de a un sorbo.

Tal como la brutalidad de la juguera, que no deja rastro de fruta, vegetal o material reconocible, esta película es un completo desastre. Nada es claro: hay humor negro, autobiografía, matrimonios, romances y dramas parentales al son de coros angelicales. Un hermoso desastre.

Moonrise Kingdom: hermoso desastre

Sobre el autor:

Fabián Padilla (@_elpadilla)

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