The Purge: Matar hasta que no quede nadie

por · Noviembre de 2013

Terror en el cine y en las calles. Qué harías si existiera un día en donde todo estuviese permitido: violaciones y muertes sin condena. Se llama The Purge y ya está en cartelera.

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En una sociedad enferma, la idea de matar a alguien puede ser la norma.

Es raro. Es triste. Cuando uno se pone a ver en Youtube las llamadas «detenciones ciudadanas» (más bien, verdaderos linchamientos contra abusadores o lanzas), los comentarios con mas dedos para arriba, los que tienen mayor aprobación, son los que dicen «hay que puro matarlos», «a pitearse a esas escorias», «que vuelva la pena de muerte» y otras ideas de ese calibre.

Es una mayoría que quiere sangre.

Y altera y aterra vivir en una sociedad donde se valida la muerte como forma de justicia.

Frente a delitos que todos condenamos y nos indignan, estos cerebros proponen soluciones simplistas y que, a la larga, son para peor. Basta mirar los países que tienen el ojo por ojo como antídoto para combatir delitos: pareciera que viven en permanente estado salvaje. Si todo el mundo dice que queremos ser desarrollados, me cuesta entender por qué a la hora de tomar medidas se nos ocurren las más incivilizadas.

Ok, ¿qué pasaría si por decreto existiera un día en que matar no sea considerado un delito? ¿Ni violar?

Sería como una catarsis en la que solo los que tienen los recursos para protegerse podrían estar a salvo. Saldría gente con armas a la calle a barrer con mendigos y gente que sobra.

Esa es la idea tras The Purge (2013), el thriller ambientado en un Estados Unidos del año 2022, con los niveles de delincuencia más bajos de toda su historia y en el que existe un día en donde todo está permitido: violaciones, muertes.

Se trata de un día en donde hay que encerrarse o soportar las consecuencias.

En la película, dirigida por James Demarco, se muestra a una acomodada familia cuyo dueño de casa es James Sandin (Ethan Hawke), un tipo cuyo trabajo es implementar mecanismos de seguridad.

La familia se protege, se blinda en una especie de fortaleza a prueba de balas e intrusos, y, mientras todos se encierran en la siniestra noche donde comienza la Purga, el caos externo lo baña todo con sangre y permite que se liberen los más bajos instintos.

En la mitad de la oscuridad, se filtra un extraño en la casa. Un grupo de vecinos lo quiere linchar y no se quedarán tranquilos hasta que lo entreguen. Ahí está todo el asunto: la muerte literalmente golpea la puerta.

Igual, cuando la familia comienza a hacerle frente al grupo-de-vecinos-cuicos-enmascarados que quieren llevarse el trofeo humano a toda costa, no da tanto miedo como cuando están rondando, esperando el plazo fatal para tratar de entrar a la casa y arrasar con todo.

La sensación de estar en permanente estado de alerta que logra gran parte de la película, la cámara puesta en un juguete del pendejo de la casa, junto con las cámaras de seguridad, arman un cuadro terrorífico y envolvente que desemboca en lo explícito y resuelto de la manera más obvia, todo lo contrario a la muy original idea que mueve la historia.

The Purge pudo ser mucho más, pero aun así logra su objetivo para el género. Provoca inseguridad, temor, alarma.

En el cine, una buena idea no garantiza una buena película. No pasa nada, nadie, digamos, se muere. En la vida real, en cambio, cada idea tiene una consecuencia y cuando están validadas por una mayoría insana, lo más probable es que la cura sea peor que la enfermedad. Todo termina en venganza, en medidas extremas, en una purga colectiva donde no se sabe realmente quienes son los buenos ni los malos.

The Purge: Matar hasta que no quede nadie

Sobre el autor:

Marcelo Poblete

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